El consumo de medicamentos sin control es un mal hábito

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Según un estudio realizado por la Secretaría Nacional de Políticas Integrales sobre Drogas (ex Sedronar) cerca de 3 millones de argentinos que tienen entre 12 y 65 años utiliza psicofármacos, con o sin prescripción médica.
El mismo trabajo de investigación advierte que en nuestro país una de cada tres mujeres mayores de 50 años consume tranquilizantes. Estos datos confirman el peligroso fenómeno de la automedicación, que persiste en un segmento importante de la población que hace uso y abuso de distintos fármacos sin tener en cuenta los efectos adversos o la adicción que pueden generar estos consumos si no están acompañados de una adecuada supervisión médica.
 
Las cifras surgen del Estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas realizado por el organismo nacional encargado de brindar asistencia a los consumidores en materia de prevención y tratamiento de adicciones. Uno de los primeros datos que llamó la atención de los expertos que analizaron el sondeo fue que casi 3 millones de argentinos de entre 12 y 65 años recurren a estos medicamentos para dormir, bajar la ansiedad o para ocultar una angustia. Se trata de un consumo de medicamentos que es considerado alto en la población urbana, lo que obliga a prestar una mayor atención a este fenómeno de la salud pública. El Observatorio Argentino de Drogas, advirtió que este tipo de consumos aumenta a medida que sube la edad de los consultados, y en el caso de los tranquilizantes alcanza el 26,4 por ciento entre las personas de 50 y los 65 años.

El estudio también reveló que la modalidad de uso es mayor en mujeres (17,6 por ciento) que en los varones (12,8 por ciento). En ese sentido, los especialistas observaron que el psicofármaco es la única sustancia en la que hay una mayor prevalencia de consumo en mujeres, más específicamente en todos los productos que son antidepresivos. En efecto, entre los consultados de entre 35 y los 49 años, el 19,3 por ciento de las mujeres dijo que consumió tranquilizantes o ansiolíticos alguna vez en la vida; y entre los 50 y los 65 años la prevalencia llega al 35 por ciento. En tanto, el 4 por ciento informó que usó estimulantes o antidepresivos. Los expertos hacen notar que el consumo entre las personas de sexo femenino se incrementa entre los 20 y los 50 años, y se cree que esto es así porque es cuando coinciden en esta etapa ciertos mandatos como trabajar, estudiar y tener hijos.

 
En rigor, el alto porcentaje de personas que en nuestro país recurre a tranquilizantes o ansiolíticos no sorprende a quienes conocen bien esta temática ya que otro estudio elaborado por la consultora IMS Health reveló que Argentina es uno de los países con mayor consumo per cápita de clonazepam del mundo: entre los años 2004 y 2014 el uso diario de ese fármaco se incrementó un 143 por ciento, estimándose que en el último año de la medición se llegó a vender más de un millón de unidades por día.
 
Volviendo a la investigación realizada por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas, el sondeo halló que el 21 por ciento de los consultados que dijeron haber consumido tranquilizantes alguna vez en la vida lo hicieron sin prescripción médica o iniciaron el consumo por indicación del médico y luego continuaron por su cuenta. Entre quienes sí tenían indicación médica (78 por ciento), en el 49 por ciento de los casos fue un médico generalista quien había recetado el tranquilizante y en un 37,2% un médico psiquiatra. Por otra parte, el mismo trabajo reveló que la marihuana es la droga ilícita de mayor consumo entre los argentinos, dado que el 7,8 por ciento de la población declaró su uso en el último año, siendo la franja de los hombres con edades que van entre los 18 y los 24 años la que se observa con mayores tasas de consumo. Por otra parte, el 5,3 por ciento de la población de entre 12 y 65 años consumió cocaína alguna vez en su vida, lo que implica un incremento del ciento por ciento con respecto a otro estudio similar realizado en el año 2010.
 
El abuso de psicofármacos así como la automedicación son hábitos de riesgo. Si son consumidos en dosis excesivas o durante períodos demasiado prolongados, en situaciones en que no indicadas por el médico, pueden producir efectos secundarios, indeseables o adversos. Se debe generar conciencia sobre la necesidad de comenzar a cambiar esta peligrosa costumbre de consumir medicamentos sin un estricto control profesional.
 
Fuente: diarionorte.com 14/11/2017
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