Preocupación por el dengue: hay más mosquitos que otros años

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Un problema que hay que prevenir todo el año. Ya se detectaron en la zona de San Telmo, algo inusual para esta época. Desde el Conicet ya hablan de una posible epidemia de dengue en el verano.

Recomiendan evitar las plantas en balcones.

 
Rosario Medina
 
El mosquito aedes aegypti se ha convertido en los últimos años en uno de los grandes enemigos de los sistemas de salud. El vector, transmisor de enfermedades como el dengue, zika, fiebre amarilla y chikungunya, viene demostrando tener una gran capacidad de adaptación, con larvas que sobreviven al invierno y en ámbitos en los que antes no se encontraban, como alcantarillas o en criaderos que se forman a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar. Algo impensado hasta hace algunos años.
 
Particularmente en la Ciudad de Buenos Aires, la situación es preocupante por la cantidad de criaderos que hay. “Estamos mucho peor que en los años anteriores. Nosotros venimos monitoreando la presencia del vector desde el año 1997 y cada vez la actividad del mosquito es más temprana y está apareciendo antes en zonas en las que antes no lo veíamos hasta bien entrado el verano”, explica a Clarín Nicolás Schweigmann, investigador del CONICET y a cargo del Grupo de Estudio Mosquito.
 
“Este año detectamos que hubo actividad temprana en algunos lugares de la Ciudad y que cambió la dinámica. Antes, el mosquito aparecía en octubre en la zona de General Paz hacia el sur, o en la zona de Villa Ortúzar y Flores. De esos puntos se iba extendiendo hacia la zona de la costa a medida que se acercaba el verano. Pero recientemente detectamos en San Telmo, la zona de la Manzana de las Luces, lugares llenos de criaderos de mosquitos. Esto es un indicador de que estamos muy mal. Si hay en San Telmo, a esta altura del año, significa que toda la Ciudad está mal”, añade el investigador. “Si llegara a entrar uno de los virus, podemos tener una epidemia. Ya tenemos mosquitos adultos dando vueltas por todos lados. Por eso, que haya o no un brote va a depender de la suerte de los países vecinos tengan o no epidemia”, advierte.
 
Desde el Ministerio de Salud de la Ciudad están trabajando en cambiar la mirada de la sociedad acerca de la enfermedad como un fenómeno estacional. “Hay que pensarla todo el año. La población tiene que empezar a incorporar la higiene de algunos lugares de la casa en los que queda el agua estancada y es muy peligroso, porque los huevos quedan durante todo el año esperando el calor”, afirma a Clarín la ministra de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Ana María Bou Perez. “Estamos en un momento del ciclo de la enfermedad que hay bajo riesgo, pero ya hay mosquitos en algunas zonas, por lo que sería conveniente que la población revise su domicilio, mirando específicamente los lugares donde puede haber acumulación de agua”, añade la ministra. “Sin agua no hay mosquito”, resume.
 
Los especialistas además intentan desmitificar algunas creencias arraigadas en la sociedad, como la necesidad de fumigar. “La auténtica prevención es evitar que haya mosquitos adultos. Si hace falta fumigación es porque falló la prevención anterior. La fumigación está indicada cuando en una zona hay circulación de virus”, explica Marcelo Abril, director de la Fundación Mundo Sano. Esto es, si una persona presenta síntomas de alguna de las enfermedades transmitidas por el vector, el sistema de salud activa los protocolos para el bloqueo del foco, para evitar que el mosquito empiece a transmitir la enfermedad en la zona donde se detectó el caso sospechoso. “Por eso también es importante ante el primer síntoma recurrir al sistema de atención primaria, para que el sistema de vigilancia lo capte y pueda dar una respuesta oportuna”, añade la doctora Tamara Mancero Bucheli, asesora de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina.
 
“Tenemos que salir del paradigma de la fumigación. Es muy difícil, porque es cultural. Por un lado la gente pide fumigación y por otro lado tenés los balcones llenos de macetas con su correspondiente platito con agua, que son potenciales criaderos”, grafica Julián Antman, gerente operativo de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires. Y añade un dato: los vecinos pueden denunciar posibles criaderos en el Sistema Unico de Atención Ciudadana (SUACI) o al 147. Hasta el momento recibieron unas 800 denuncias sobre potenciales criaderos. “Una vez que recibimos la denuncia, damos intervención a la comuna y, si corresponde, al Pasteur. Alguien del Pasteur va al lugar denunciado, toca el timbre, pide permiso y revisa el lugar”, añade Antman.
 
La clave está en evitar la aparición del mosquito en el barrio. Y señala algunos ejemplos de zonas que históricamente han tenido grandes poblaciones de mosquitos, por sus características. “La zona de Parque Chas, Versalles, Devoto, La Paternal, son barrios con casas bajas con muchos criaderos. Hay que entender la importancia de eliminarlos, durante todo el año”, agrega.
 
Pero, ¿dónde están las larvas? El aedes aegypti puede poner huevos en cualquier lugar donde se junte agua clara. No necesita gran cantidad de agua, puede hacerlo hasta en una tapita de gaseosa. También en floreros, zinguerías, platos de macetas, gomas abandonadas que acumulan agua, también en los frascos con potus que son tan frecuentes en las oficinas.
 
La prevención es fácil, aseguran los expertos, y no requiere gran inversión. Se trata, principalmente, de higiene y requiere del compromiso tanto del Estado como de la sociedad.
 
Fuente: clarín.com  10/11/2017
 
 
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