Multan a sanatorios cartelizados

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Fue por recomendación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.
La Secretaria de Comercio de la Nación ha aplicado una multa de 22 millones de pesos a las clínicas y sanatorios de Salta por cartelización, en base a la denuncia formulada por una de las grandes empresas nacionales de medicina prepaga.
 
Esta medida se toma en virtud de lo establecido por la ley nacional de Defensa de la Competencia que tiende a evitar dominio de los mercados por una empresa, o conjunto de las mismas, impidiendo de esta manera los efectos benéficos del mercado, en el cual los precios son determinados por el libre juego de la oferta y la demanda.
 
En el caso de Salta todos los prestadores intimaron a la prepaga a aceptar los aranceles que fijaban en forma conjunta, o en caso contrario no atenderían a sus afiliados, lo que creó el delito de cartelización, mucho más común de lo que se piensa si se revisa la web de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, pues la cartelización asegura ganancias mucho mayores de las que pueden derivarse de la competencia, que tiende a bajar los precios en forma continua.
 
Aunque los legos piensan que tener una clínica o sanatorio es una mina de oro, las cosas no son tan sencillas, y dada la laxitud de muchos países subdesarrollados para autorizar su apertura, la competencia es de hecho muy dura, y basta recordar los sucesos en Bahía Blanca en 2002 tras una licitación del PAMI.
 
Por esta razón diversos estudios han mostrado que las empresas medicas actúan con las mismas reglas de juego que todas las demás, usando estrategias de integración vertical y horizontal para mantener márgenes de ganancia, siendo la cartelización algo más raro, posible solo en situaciones donde aún la acometividad es baja, como el caso del norte del país, donde se sospecha que se practica, por lo que se iniciaran investigaciones de oficio.
 
En los 90 el presidente Menem intento desregular el mercado de la salud eliminando el monopolio de las obras sociales sobre sus afiliados, política resistida por la CGT, aunque concretada en el siguiente gobierno, y mantenida hasta el presente, pero solo en las obras sociales sindicales. No así en las provinciales, donde el afiliado, le guste o no, debe aguantar lo que decida el gobierno de turno, limitándose la competencia a la que hacen los prestadores entre sí, salvo que se cartelizen, como ocurrió en Salta, y hacen por doquier algunas especialidades críticas, donde por la escasez de prestadores esto es posible.
 
Desde hace pocas semanas hay frutillas en la plaza, el precio estaba evidentemente cartelizado por los escasos productores tempraneros, porque por doquier era el mismo, pero ya no, la mayor producción está rompiendo la cartelización, en beneficio del consumidor, aunque el mercado de la salud es más complejo que el de las frutillas y permite muchas más estrategias.
 
Es difícil encontrar clínicas y sanatorios en los países desarrollados, las reglamentaciones exigen altas inversiones, que tienen baja rentabilidad, pero son comunes en el tercer mundo, donde la desigualdad social es mayor y las reglamentaciones menos exigentes. Se trata por tanto de un mercado coherente con este factor social, y similar al caso del niño con síndrome de Asperger, que causó tanto ruido ayer, puesto que todos somos solidarios, en tanto no se trate de nuestro propio cuero, o nuestro propio hijo.
 
Fuente: datachaco.com 5/9/2017
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