Al PAMI se le escapan las tortugas

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp
Por Ricardo Roa. Es difícil que el PAMI sea noticia. O, si se prefiere, buena noticia. Cada tanto al menos debiera ofrecer alguna. Finalmente la salud de casi todos nuestros mayores depende de él. Y de paso la salud psíquica o física de sus familias.
 
Poner unas cifras en línea elimina toda necesidad de imaginación para entender lo que el PAMI representa: • Tiene un presupuesto de $ 120 mil millones. Sólo con números la cifra se ve mejor: $ 120.000.000.000. Equivale a la quinta provincia argentina.
 
• Tiene 5 millones de afiliados. Poco menos que la población de Finlandia o Noruega. Y casi el doble que la de la Ciudad de Buenos Aires.
 
• Tiene una burocracia de 15 mil empleados. Y varios sindicatos, uno de ellos hasta con obra social propia.
 
• Tiene una deuda de $ 10 mil millones. O sea, un mes entero de recaudación. Y tiene déficit operativo.
 
• Y gasta $ 34 mil millones en medicamentos. Una fiesta para los laboratorios y una desgracia para el PAMI. Vamos a explicar por qué.
 
Con el optimismo voluntarista de un militante, al ex interventor Regazzoni se le ocurrió cambiar el sistema de compra de medicamentos complejos, los más caros, que son el 30% de esos 34 mil millones. Se pagaban por cápita. En términos simples: una suma fija. Decidió pagarlos contra prestación. Y ajustados por inflación.
 
Se proponía bajar el costo. Lo multiplicó por cinco.
 
Regazzoni antes había nombrado jefes a rolete: hoy son más de 500, de subgerentes para arriba. Fue echado a la manera de Cambiemos: con elogios a su gestión. Macri lo había designado porque hizo una buena gestión en OSBA, la obra social de la Ciudad. Pasó de ahí a Educación con el ministro Bullrich. Al PAMI se llevó su equipo de jóvenes. Eficacia más que abreviada por la inexperiencia. Muy del mundo Pro que desprecia tanto a la gente de edad como sacraliza a los jóvenes.
 
Se sabe desde siempre que hay funcionarios con una vida robando en el PAMI. Los gobiernos pasan, ellos quedan. Regazzoni separó algunos del lobby de los medicamentos, el más eficaz y extendido de todos los lobbies. Se cortó solo y terminó dándoles una mano monumental. Aún lo siguen aplaudiendo.
 
Es extraño que nadie haya advertido y evitado semejante metedura de pata. O no tan extraño: el macrismo sumó ministerios y entre los CEO Quintana y Lopetegui, dos roommates en la Rosada,se reparten su control y el control de organismos como el PAMI. Como si fueran jueces Quintana se excusa de meterse en temas de salud por su historia con Farmacity y Lopetegui se excusa de meterse en temas aeronáuticos por su historia en LAN. Pero la tortuga se les escapó.
 
A cargo del PAMI quedó Sergio Cassinotti. Un técnico que trabajaba con Vidal y dicen que con un trabajo impecable en la Provincia. Lo primero que hizo fue pasar una señal: redujo los sueldos gerenciales, que en números no moverá demasiado el amperímetro pero que es aviso para prestadoras y laboratorios. Habrá que negociar de nuevo y negociar ya. Esta misma semana se sentará con ellos. Algo tiene asegurado: no la tendrá fácil.
 
Fuente: clarin.com 16/4/2017
Su voto: Nada

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.