Un nuevo tipo de antibiótico asoma: los probióticos modificados

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Son bacterias modificadas genéticamente que podrían ser útiles para eliminar determinadas infecciones bacterianas, según lo demostrado en un experimento reciente. 
 
Científicos de la Universidad de Singapur realizaron una prueba murina donde constataron que la manipulación genética podría ser una vía eficaz para acabar con ciertos microorganismos patógenos. 
 
Previamente, el grupo de investigadores había modificado una cepa de Escherichia coli para que cuando está en presencia de Pseudomonas aeruginosa, sus células liberen una toxina que acaba selectivamente con el patógeno. No obstante, desconocían si esta estrategia funcionaría durante una infección. 
 
Para averiguarlo, recurrieron a un experimento con animales. En esta ocasión, los científicos modificaron la cepa E. coli Nissle 1917, un probiótico del que ya se comprobó un efecto beneficioso en determinados trastornos intestinales. En concreto, incluyeron un gen que permitía desestabilizar el biofilm de P. aeruginosa. 
 
Para probar la eficacia del probiótico modificado, lo administraron a dos modelos animales de la infección intestinal por P. aeruginosa (una murino y otro del nematodo Caenorhabditis elegans). Si bien el principal foco de infección de este patógeno oportunista es el pulmón en pacientes inmunodeprimidos, el tracto intestinal se considera un importante reservorio de P. aeruginosa en estos enfermos, así como en los que sufren neutropenia. De hecho, su presencia en el intestino facilita una expansión por la vía sanguínea a los pulmones, según reseña el portal Diario Médico. 
 
La investigación - publicada en la revista Nature Communications - reveló que el efecto del probiótico resultaba mayor al inicio de la enfermedad que cuando estaba ya establecida. 
 
Los investigadores sugieren que estas bacterias probióticas modificadas genéticamente pueden administrarse sin restricciones, gracias a sus beneficios demostrados unidos a su potencial protección frente a ciertos patógenos. Con todo, reconocen que aún hay que hacer más estudios antes de iniciar ensayos clínicos.
 
Fuente: miradaprofesional.com 12/4/2017
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