El regreso de la fiebre amarilla

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

La fiebre amarilla se caracteriza por una degeneración adiposa del hígado y la congestión de las mucosas del estómago y el intestino.
El médico cubano Carlos Finlay fue el primero en sostener que la causa residía en la picadura de un mosquito, transmisor de un virus, afirmación que se confirmó en 1901. En el curso de la enfermedad hay un primer acceso febril y dolores que se van generalizando, en tanto el hígado se inflama, se declara ictericia en el organismo y el paciente sufre de hemorragias en la piel y en las mucosas.
 
Esta grave enfermedad viene afectando a la población de al menos siete estados de Brasil, donde se han detectado hasta ahora unos 2100 pacientes de todas las edades con síntomas de la dolencia, aunque no todos confirmados, al tiempo que murieron 162 personas como consecuencia de este brote, que puso en alerta a la Organización Mundial de la Salud, que ha recomendado la vacunación a todos los extranjeros que visiten el país.
 
En regiones silvestres del vecino país la epidemia se ha ido extendiendo, especialmente entre los monos aulladores del noroeste brasileño. La lógica inquietud por la expansión del mal se manifiesta, sobre todo, en las áreas periurbanas de las ciudades afectadas. También se han registrado casos en Perú, Colombia y Bolivia.
 
El riesgo de que el mal ingrese en nuestro país está en latencia, aunque felizmente todavía no se registró ningún caso. El mayor riesgo reside en Misiones y Corrientes, por la vecindad con Brasil, país donde el gobierno distribuyó 20 millones de vacunas ante una incesante demanda que podría dar lugar a su importación.
 
La directora de Epidemiología de Corrientes, Claudia Campias, destacó las medidas tomadas a los fines de inmunizar a la población y mantener alertas a los médicos y a la comunidad frente a eventuales síntomas febriles. Las palabras de las autoridades responsables llevan tranquilidad; no obstante, es importante advertir sobre la importancia del cuidado de la población ante los riesgos y acechanzas de los vectores de la enfermedad, y la necesidad de consultar a un médico cuando se observen situaciones dudosas.
 
A quienes viajen a Brasil, especialmente a alguno de los estados más afectados por la enfermedad, como Río de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais, Bahía y Espíritu Santo, se les recomienda, además de vacunarse contra la fiebre amarilla, evitar el contacto con monos y mantenerse alejados de los lugares que éstos suelen habitar por los riesgos que podrían entrañar.
 
Fuente: lanacion.com.ar 30/3/2017
Su voto: Nada

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.