Al médico por internet

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Realizar consultas médicas a través de la red de redes es una tendencia que se afianza en algunos países desarrollados y que empieza a tener su lugar en Argentina.
Desde el hogar, a través de videoconferencia, por celular o desde una computadora.
 
Internet se ha convertido en un recurso imprescindible: trabajamos, estudiamos, compramos, pagamos servicios, realizamos trámites, nos informamos, nos comunicamos, entre decenas de otras actividades. Internet cambió los comportamientos cotidianos, los hizo más simples, rápidos y cómodos.
 
Los servicios de salud también van buscando su lugar en la red de redes, con el fin de desarrollar mecanismos para que médicos de diferentes especialidades o ubicados en diferentes países puedan intercambiar información en tiempo real; y ahora también para que médico y paciente se encuentren y realicen una consulta. El objetivo: ahorrar tiempo y que los interesados puedan “ir al doctor” sin salir de su casa, o saliendo la menor cantidad de veces posible.
 
Las aplicaciones tecnológicas para la medicina –que fue denominado “telemedicina”– tienen como eje la creación de espacios virtuales que permitan utilizar dispositivos como la computadora, el celular o una tablet para encontrarse con un especialista y acceder a una atención personalizada. Estos sistemas dicen garantizar seguridad y quienes están detrás de esta tendencia aclaran que, por tratarse de temas relacionados con la salud, tienen limitaciones y hacen foco en la “medicina preventiva”.
 
¿De qué se trata?
 
La Asociación Americana de Telemedicina (ATA) define a este término como ‘’el intercambio de información médica de un sitio a otro a través de comunicaciones electrónicas’’.
Esta nueva modalidad apunta a aumentar el alcance de los servicios de salud, incrementar el acceso de los pacientes, generar mayor satisfacción, proveer una estructura de costos reducida y crear valor para los pagadores, pacientes y proveedores.
 
Las primeras aplicaciones de telemedicina apuntaron a poner en contacto en tiempo real a profesionales que están en puntos distantes para que puedan discutir un mismo caso, establecer tratamientos, realizar ateneos, etcétera. También se utiliza para que los médicos o instituciones de salud puedan hacer seguimiento de pacientes crónicos gracias a sistemas informáticos que, tras un registro de cada caso, generan sistemas de alertas para realizar correctamente ese seguimiento.
 
En otros casos, la telemedicina se usa con fines educativos, es decir para dictar cursos de formación que los interesados pueden tomar desde diferentes partes del mundo; o en diagnóstico por imágenes, para compartir archivos y resultados de estudios entre centros médicos y profesionales que están en sitios diferentes.
 
El uso tal vez más difícil de incorporar, no sólo para médicos, sino sobre todo para pacientes, es el de la consulta, es decir la visita médica de manera virtual. En países desarrollados, como Estados Unidos, esta modalidad tiene cada vez aceptación y tiene protocolos que la regulan. En Argentina es muy reciente y con mucho camino por recorrer.
 
¿Qué sucede en nuestro país?
 
La plataforma AhoraDoctor es un ejemplo de consulta virtual en Argentina: está disponible como aplicación para celular y tablet, y se descarga gratuitamente desde Google Play y Apple Store.
 
Funciona desde noviembre de 2016 con más de 80 profesionales de la salud a lo largo de todo el país. Su modo de operar parece muy simple: el usuario selecciona a un profesional, saca un turno, paga online la consulta a través de tarjeta de crédito y a la hora indicada se conecta y realiza la consulta de manera remota. Al finalizar, el usuario puede evaluar la atención recibida. Además la plataforma cuenta con especialistas disponibles en caso de que el paciente requiera hablar con un profesional sin turno previo.
 
El procedimiento es el mismo que para hacer una compra virtual, pero claramente, por la sensibilidad del tema en cuestión, aún genera mucha resistencia.
 
Guillermo Borel, CEO de AhoraDoctor, explica que el objetivo de esta aplicación es mejorar la calidad de vida de las personas, poniendo a su disposición la innovación en el ámbito de la salud. “Pretendemos acercar la atención médica a todos los rincones del país, aun a los más alejados de los centros asistenciales”, sostiene.
 
Marcela Bosch, directora Médica de la plataforma, cuenta que los principales beneficios son consultar a un profesional desde cualquier lugar, en diversos momentos del día, ahorrar tiempos y costos de traslado hasta el consultorio, evitar la sala de espera y los posibles contagios, evitar largas esperas de las visitas del especialista a domicilio, continuar un tratamiento aún durante viajes, obtener referencias y rankings de un profesional y agendar turnos.
 
En Córdoba, el centro de fertilidad asistida Nascentis, desarrolló una alternativa de telemedicina, destinada a aquellas personas que aún no son pacientes, pero que están interesados en realizar un primer acercamiento y tener un diagnóstico en base a datos específicos (ver página 6).
 
Emergencias
 
“‘Telemedicina’ puede significar muchas cosas. Desde compartir un resultado de un estudio de laboratorio con el médico, hasta una consulta virtual como me ha tocado presenciar en Yale o el monitoreo remoto de actividad en terapia intensiva”, aclara Ricardo Pieckenstainer, director médico del hospital Privado. El establecimiento lanzó el año pasado un servicio llamado “Código rojo”, para agilizar la atención en situaciones de emergencia. Fue especialmente pensado para situaciones donde la vida de una persona o grupo de personas está en riesgo.
 
La prestación se activa con sólo apretar un botón de una interfase de una terminal (teléfono), para lo cual es preciso descargar previamente una aplicación. Una vez que una persona o su grupo familiar presiona el botón, es posible seleccionar a través de la aplicación móvil quien requiere el servicio. Los paramédicos reciben en su tablet una alerta de la emergencia, junto a la historia clínica electrónica del paciente permitiendo conocer a la persona y anticipar la situación. El servicio funciona con la geolocalización del Smartphone que dispara la emergencia, lo cual permite obtener los datos de ubicación de la emergencia de manera simple y rápida. En el lugar de la emergencia, los paramédicos utilizan la videollamada para contactarse con especialistas del hospital, quienes los asisten en tiempo real.
 
Limitaciones
 
Evidentemente, la telemedicina aplicada a consultas virtuales no es un círculo que cierre de manera perfecta. Es apenas el inicio de la relación médico-paciente o una alternativa para despejar dudas o resolver un problema simple. El foco está es la medicina preventiva, favoreciendo la revisión de estudios, segundas consultas y seguimiento de casos.
 
En el caso de la atención de emergencias, cuenta Pieckenstainer, en la Argentina hay regulación que exige que del otro lado de la pantalla haya un médico. “Por otro lado, también hay restricciones desde el punto de vista fáctico, no necesariamente normativo”, advierte. “Por ejemplo, un cardiólogo no puede auscultar a su paciente”, ilustra.
 
Dentro y fuera del consultorio
 
La expresión “mHealth” –mobile health en inglés o salud móvil– es un concepto que abarca a “todos los procesos de la salud en los que media un dispositivo como una tablet, una computadora, un teléfono o un reloj inteligente pero también una campaña materno infantil por la red social Facebook”, explica Florencia Rolandi cardióloga en el hospital Italiano de Buenos Aires y reconocida por su activa promoción de la salud cardiovascular de las mujeres.
 
Rolandi también se define como emprendedora digital porque en su labor diaria hace “muchas de las cosas involucradas en la expresión mHealth” y señala que más allá de las iniciativas de diferentes compañías, la telemedicina es una realidad.
 
“En la salud, como en el resto de los ámbitos, la tecnología es parte de la cotidianeidad. No sólo hablamos de dispositivos sofisticados o específicos, cambió el modo en el que se comunican los distintos actores y esto abarca la relación entre los médicos, y la que existe entre los médicos y los pacientes por usar el WhatssApp o el correo electrónico, entre otros canales”, afirma.La médica sostiene que este escenario comporta ventajas a la vez que presenta desafíos.
 
Y grafica circunstancias en las que salir del consultorio puede sumar evidencias. “Muchas veces ocurre que los pacientes están hipertensos en el ámbito del consultorio y afuera no. Es en base a esa medición sobre la que se decide aumentar o no la medicación”, cuenta.
 
Tendencia La telemedicina es más habitual de lo que se cree.Pieckenstainer cuenta que tiene en su celular una galería de fotos que le envían pacientes para mostrar su estado. Incluye desde imágenes de lesiones hasta una colección de alacranes, asegura. “Los pacientes ya usan espontáneamente los recursos de la comunicación virtual, a través de dispositivos de comunicación”, describe.
 
Potencial versus infraestructura
 
La posibilidad de realizar un acto médico sin contacto físico directo entre un profesional de la salud y el paciente, o entre profesionales entre sí, por medio de algún sistema telemático, genera enormes expectativas y en instituciones cordobesas, como el hospital Privado, continúan desarrollando proyectos basados en su potencial. Sin embargo, actualmente en la Argentina la red que permite el intercambio virtual tiene una calidad dispar.Por caso, para el interior de la provincia (y del país, en general) es una solución para evitar u optimizar traslados, pero es justamente en esas zonas donde la conexión no suele cumplir con los requerimientos de un intercambio extenso y sin interrupciones.En lugares donde este desarrollo está protocolizado y estandarizado, existen requisitos en materia de conexión que deben asegurarse previamente antes de planear la realización de encuentros virtuales.
 
Fuente: lavoz.com.ar 13/3/2017
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