En la Argentina las cargas sociales obligatorias triplican a las de EE.UU.

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Las contribuciones patronales obligatorias con destino a financiar la seguridad social representan en la Argentina, en promedio, el 29,5 % del salario, por lo que casi triplican a las que tienen el mismo carácter coercitivo en Estados Unidos, pero con peores prestaciones.

Así lo señala un estudio difundido por el Instituto Idesa, el cual advierte, además, que apenas el ciclo económico insinúa una reversión, la informalidad laboral vuelve a emerger, lo cual refleja “el mal funcionamiento del mercado de trabajo” local.

Idesa explica que en Estados Unidos sólo 11 de los 30 puntos de costo laboral son coercitivos, mientras que los 19 restantes son “voluntarios”.

“Esta preponderancia de beneficios sociales otorgados voluntariamente sugiere que son pagados por las empresas en función de que sus empleados valoran los servicios que reciben”, indica el trabajo.
En otras palabras, la mayor parte de las contribuciones patronales operan como un “salario diferido”, caso contrario, no serían contratados.

Esto se explicita en la estima que los trabajadores estadounidenses tienen por los seguros privados de salud y los seguros de ahorro previsional voluntarios que reciben adosados junto con su remuneración. En la Argentina, en cambio, la totalidad de las contribuciones patronales son coercitivas, y la calidad y nivel de protección que brinda la seguridad social son bajos.

“Contribuir al sistema de previsión genera la expectativa de recibir en el futuro una jubilación cuyo monto no guarda relación con el salario de actividad y que luego será expuesto a pérdidas de poder adquisitivo por falta de movilidad”, dice el estudio.

Peor aún —dice Idesa— es altamente probable que se termine cobrando el haber mínimo, igual que quien accede al sistema sin haber hecho aportes a través de una moratoria.

“Los déficits de calidad de las obras sociales y del PAMI quedan demostrados en la gran cantidad de gente que, teniendo la cobertura social, usa los hospitales públicos”, señala.

Idesa sostiene que “un poderoso inductor a la informalidad es la combinación de bajos niveles de productividad —en especial entre las Pymes—, elevadas cargas sociales y mediocre calidad de los servicios de la seguridad social”.

En los países desarrollados, las imposiciones sobre los salarios están respaldadas no sólo por los altos niveles de productividad sino también por la alta calidad de los servicios que las cargas sociales financian, señala Idesa.
El instituto explica que “con la desaparición del efecto “licuación” de costos laborales que había producido la devaluación y una vuelta a la normalidad de los precios internacionales de los principales productos exportados emerge nuevamente el grave problema de la informalidad laboral”.

“Resulta notable que apenas el nivel de actividad muestra síntomas de aletargamiento resurgen las evidencias de una muy baja capacidad para generar empleos de calidad”, señala el trabajo.

Los factores determinantes de la informalidad laboral son motivo de controversias: entre los más importantes están la calidad y eficacia de los controles, el tipo de regulaciones laborales que se imponen, el nivel de las imposiciones que gravan los salarios y la valoración que se tenga por los servicios que se reciban gracias a operar en la formalidad”.

En los países desarrollados, donde la informalidad laboral es un fenómeno muy marginal: 11 puntos porcentuales son obligatorios (previsión, salud para la vejez, desempleo y riesgos del trabajo).
Los restantes 18,5 puntos porcentuales corresponden a beneficios de la seguridad social voluntarios (seguro de vida, de salud en la vida activa y ahorro previsional).

De estos datos se desprende que el nivel de contribuciones patronales en EEUU no es muy diferente al de Argentina, pero sí en cambio su “calidad”.

Un empleador en la Argentina tiene que pagar junto con los salarios —en concepto de jubilaciones, asignaciones familiares, seguro de desempleo, seguro de salud (obra social y PAMI), seguro de riesgos del trabajo y contribuciones sindicales— en promedio aproximadamente 30 por ciento del salario.

En esta perspectiva, Idesa señala que el nivel de las contribuciones patronales en Argentina no sería un factor de importancia en la explicación de la masiva informalidad laboral.

Fuente: El Diario – Paraná

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