Mar del Plata: Solicitan doce años de prisión para el médico Jorge Caldera

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Ese fue el pedido de la familia de la víctima, Bárbara Tiscornia, asesinada en 2003. El profesional es juzgado por abandono de persona seguido de muerte. La Fiscalía cambió de postura y pidió la absolución.
 
n el marco de un juicio por “abandono de persona seguido de muerte” contra el médico Jorge Caldera, que está acusado de no haber prestado asistencia a Bárbara Tiscornia, asesinada en 2003 por el hijo del acusado, la familia de la víctima solicitó doce años de prisión mientras que la fiscalía cambió su postura y pidió la absolución al igual que la defensa. La sentencia se conocerá el 9 de septiembre.
 
Bárbara Tiscornia fue asesinada por Guillermo Ezequiel Caldera en abril de 2003, y en 2005 el hombre fue condenado por la Justicia. En ese entonces el padre del Caldera, Jorge, resultó absuelto por el delito de “encubrimiento”.  Sin embargo, con el paso del tiempo y tomando elementos ventilados en el juicio, la familia de Bárbara impulsó una investigación contra el hombre, que es médico, por abandono de persona seguido de muerte. Es que sostuvieron que durante el juicio tanto el perito médico oficial como los ofrecidos por las partes “concluyeron que Bárbara sobrevivió al disparo que terminara con su vida durante aproximadamente quince minutos”.
 
A partir de esa investigación que llevó a cabo la Fiscalía N°5 ayer comenzó a ser juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 el accionar del padre del joven condenado en 2005.
A partir de que el hecho original ya tenía condena, el proceso acortó sus pasos. Así ayer declararon los testigos convocados –entre ellos los peritos oficiales que actuaron en el caso- y luego de un cuarto intermedio se dieron a conocer los alegatos de las partes.
 
En ese sentido, la familia, representada por el abogado Julio Razona, pidió la pena de doce años para el acusado. Sin embargo, y a partir del testimonio de los peritos, la fiscalía representada por Alejandro Pellegrinelli –que ocupó tiempo atrás el lugar de Mariano Moyano- decidió no presentar acusación y pidió la absolución de Caldera. La misma postura tomó, naturalmente, la defensa.
 
Según explicó el abogado Razona, la postura de la fiscalía se fundamentó en que los peritos dieron cuenta que a partir del tipo de lesión que había recibido la joven la sobrevida sería de muy pocos minutos y que la muerte sería inevitable independientemente de la llegada de Caldera.
 
Esa postura fue refutada por el representante de la familia de la víctima que sostuvo en su alegato que “para la ley, muerta está la persona cuando el corazón deje de latir”. Además, señaló que la víctima era donante de órganos y que en caso de haber sido asistida en un sanatorio y permanecer con vida sus padres podrían haber decidido sobre su donación de órganos.
Tras la presentación de los alegatos de la partes, el tribunal anunció que el veredicto y la sentencia se darán a conocer el próximo 9 de septiembre a las 10.30
 
 
LA ACUSACIÓN
La familia de la víctima denuncia que “el tiempo de sobrevida de Bárbara fue analizado por intermedio de los peritos de parte, al llevarse a cabo la instrucción suplementaria, dentro del juicio oral, por lo tanto, no se llevaron a cabo pericias específicas que podrían determinar sin lugar a dudas el período en que Bárbara permaneció con signos vitales  junto a Jorge Caldera”.
 
De todos maneras, considera que “existió una prolongada sobrevida de Bárbara y que en lugar de ser atendida de inmediato, fue introducida dentro de dos bolsas de consorcio, envuelta en una  manta, trasladada al interior del baúl de vehículo de Jorge Caldera para posteriormente ser arrojada desde un acantilado ubicado en Williams y la costa a la playa”.
 
La hipótesis que sostiene la familia es que “Caldera con el fin de ocultar el crimen cometido por su hijo, de engañar a los investigadores y de tratar de burlar a la justicia, dejó librada a su suerte a la joven, gravemente herida.” 
Según detallaron, cuando Caldera arribó al departamento en el que fue agredida “se encontró con una persona con un disparo en el rostro, sin orificio de salida, por lo tanto, jamás pudo haber evaluado la gravedad del mismo”. En ese sentido señalan que  “pudo certificar el riesgo cierto que implica una agresión de ese tipo llevada a cabo con un arma de gran poder de fuego (calibre 11.45)” por lo que entienden que “traslado de victima a un centro asistencial era una cuestión esencial para tratar de salvar su vida”.
 
Fuente: elargentinomardelplata.com 1/9/2015
 
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