El descalabro de la salud en Mendoza

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Deuda de 60 millones con proveedores, falta de suministros básicos, desconfianza en los gremios y un ministro ausente.
 
nédito. En Mendoza no solo los trabajadores reclaman. Es el único lugar del país en donde hasta los directivos de los hospitales están en estado de movilización permanente: no saben si van a poder sostener por mucho tiempo más el funcionamiento de los nosocomios. Hasta hora algún nivel de autogestión es lo único que les está permitiendo retardar la decisión de renunciar en masa al ejercicio de la dirección de cada hospital.
 
Previsible. Una deuda de 60 millones con proveedores de alimentos dejo en pie de guerra a los médicos del Lagomaggiore. El gobierno decidió pagarles a razón de 1 millón por dos para que no se vuelva a caer el suministro de comida.
 
Insólito. El colmo de un centro sanitario es que no cuente con qué atender a las personas que acuden en la búsqueda de ayuda. Eso es lo que pasa, por ejemplo, en el Microhospital de Puente de Hierro en donde no hay, por ejemplo, jeringas. Emplazado lejos de todo otro hospital, es la única referencia sanitaria para un muy extenso y poblado sector. No hay nada. Y para colmo, sus profesionales siguen dependiendo de un municipio desordenado .y en crisis, ya que se inició el traspaso al Ministerio de Salud pero no se concretó.
 
Missing. A todo esto, nadie le conoce la cara del ministro de Salud, Oscar Renna, quien sólo salió a la luz pública para desmentir que una persona de apellido homónimo que quedo en planta permanente sea pariente suyo. Es un hombre de Carlos Ciurca que rápidamente se quedo con la estructura ministerial tras la intempestiva salida de Matias Roby.
 
Descalabro. Los médicos terminaron siendo mal mirados por la sociedad cuando Ampros, el sindicato de profesionales de la Salud, antepuso los intereses de grupo pretendiendo crear un núcleo de élite de gente que cobra cifras inusitadas del Estado. Es por ello que a pesar de tener una red sanitaria extendida en la provincia la gente desconfía y después de un histórico reconocimiento social, llueven las denuncias.
 
Descontrol. Hay hospitales en donde los criminales ingresan sin que nada se lo impida a rescatar a sus cómplices. Ya pasó en el Perrupato en San Martín. Y si no pasa de nuevo es por milagro.
 
Fuente: mdzol.com 13/8/2015
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