La medicina, los cuidados paliativos y la muerte.

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El médico Ariel Cherro es una máquina de lanzar información, y a diferencia de algunos de sus colegas no le teme a los micrófonos. Hace unos días en Bs As, tiró en redondo contra autoridades de Salud, reveló miserias y silencios del sistema, y nos contó sobre el derecho a morir bien.

La siguiente es una entrevista que Cherro concedió a la red de diarios de Periodismo Social. Aquí habla de cómo se debe atender a los enfermos terminales y cómo se incumplen los derechos de quienes saben que van a morir. Los otros temas, prometió Cherro, serán documentados más adelante.

El entrevistado es miembro del Consejo de Cuidados Paliativos de la Sociedad Nacional de Medicina. Cuando se recibió de médico, como la mayoría de sus colegas, sabía poco y nada de esa especialidad, pero el destino lo llevó a hacer su residencia en el hospital Tornú. “Ahí funciona el equipo de cuidados paliativos más grande y consolidado del sistema público. Cuando vi lo que hacía, que de repente sí importaba lo que el paciente quería o lo que le angustiaba y que se trataban de solucionar los problemas que rodeaban a su familia me dije “esto es lo que quiero hacer’”, recuerda ahora.

Cherro aclara que no es que al común de los médicos no les importen esas cosas, sino que “nadie nos avisó que los pacientes se morían”, y explica que “uno empieza la carrera con el paradigma social de que el médico es valorado porque cura y su éxito está puesto ahí”, pero “nadie nos prepara para saber cómo aliviar al paciente que no tiene posibilidad de cura”.

-¿Por eso destacó en una carta pública el hecho de que Raúl Alfonsín haya muerto en la casa, acompañado por sus familiares y amigos?

-Sí. Hoy en día los cuidados paliativos están surgiendo como algo nuevo en la medicina, pero en realidad fueron el inicio de las medicinas: cuando no se podían curar la mayor parte de las enfermedades, lo que hacían los médicos era cuidar. Eso se fue perdiendo a medir que la medicina evolucionó. Nos creímos que podíamos curar todo y todo lo que tenía que ver con la vejez, las enfermedades incurables y la muerte han ido quedando de lado. Los cuidados paliativos resurgen para todos aquellos pacientes que no tienen chance de curación y hoy en día no tienen acceso a ellos, sea por falta de difusión o de desconocimiento de los propios médicos.

-¿En concreto, qué son los cuidados paliativos?

-Consiste en la atención a pacientes cuyas enfermedades ya no responden a tratamientos curativos; son pacientes que habitualmente se conocen como terminales. En cuidados paliativos se tratan los síntomas físicos, psicosociales y espirituales de una forma integrada.

-¿A la medicina le cuesta aceptar la muerte como un hecho natural?

-Totalmente. En el modelo tradicional de la medicina se ha llegado hoy en día a que la muerte es el fracaso; es un error, pero es así: el paciente que va a morir incomoda generalmente al médico. Cuando nos recibimos, terminamos la facultad con el concepto de que el éxito es curar y que ese el valor social del médico y la realidad es que muchos de los pacientes que vamos a ver, sino la mayoría, van a fallecer y por enfermedades que podemos aliviar, pero no curar. Hay una negación de la muerte desde la medicina y desde la sociedad en general.

-¿Cómo se prepara uno para asumir la muerte con naturalidad?

-Hablando más del tema de una forma conciente. Por eso, en el caso de Alfonsín, de quien se destacaron mucho sus valores y su coherencia, el hecho de conducir su propio destino en el final de su vida fue muy importante; a una personalidad de ese tipo si se la deja librada al azar, termina en una terapia intensiva.

-¿Hasta qué punto el común de las personas es libre, en los hechos, de decidir la forma de morir?

-Es un derecho, por ley, decidirlo, pero el tema es que haya un sistema preparado para brindar opciones, donde se discuta el tema abiertamente, se guíe a la familia y se le den opciones. La falta de acceso a los cuidados paliativos es importante. En muchos lugares todavía no existe quién haga cuidados paliativos.

-¿No es difícil hacer cumplir los derechos que uno tiene en hospitales públicos que en muchos casos están desbordados y no dan abasto para responder a la demanda?

-En la Capital Federal hay, por lo menos, ocho hospitales con servicios constituidos de cuidados paliativos a los que el paciente puede acceder. Es cierto, que a veces tenemos dificultades internas en lo que es la derivación.

-¿Dificultad con los médicos o por la resistencia de los pacientes y sus familias?

-Hoy en día, salvo en Rosario, no está considerado como una especialidad médica y por eso una de las herramientas centrales es la comunicación. Muchas veces la familia tiene la fantasía de que el paciente está maltratado y que deben buscar opciones porque el médico que lo atiende no sabe lo que hace. En el tratamiento la familia es tan importante como el paciente.

-También es importante el consejo del médico porque lo que está en cuestión es la vida de un familiar y el que debe tener la información necesaria para indicarle cuál es la mejor opción es el profesional que interviene.

--Cuando la familia y la persona van pudiendo escuchar y digerir la información les posibilita participar en las decisiones y decidir qué es lo que quieren. Lo fundamental en el caso de los médicos es explicar en un lenguaje común la situación de la enfermedad y las posibilidades de tratamiento y que después el paciente decida, obviamente dentro de lo que es razonable. Intentamos acompañar, no decidir por el paciente, sino respetar su autonomía en todo lo que sea posible.

-¿Usted desaconseja que un paciente con una enfermedad incurable concluya su vida en una terapia intensiva?

-Sí. Una terapia intensiva es apropiada cuando una persona tiene un evento agudo frente al cual uno puede hacer que lo supere y continúe con su vida; una enfermedad en su etapa final no responde a ningún tratamiento curativo y los tratamientos intensivos suelen ser cruentos.

-Pero morir en la propia casa de uno, debe tener un costo que no muchos pueden afrontar…

-Eso es muy cierto y es una de las limitantes. Está demostrado que el cuidado en domicilio ahorra costos: una persona que no recibe cuidados paliativos gasta siete veces más. Si las obras sociales y prepagos lo cubrieran todos, porque está incluido en el PMO desde el 2000, pero no siempre se aplica, no habría problemas.

-¿Cuál es la idea de vida digna hasta el final?

-Contacto con los seres queridos y cierre del balance de la vida de la persona, que pueda concretar sus asuntos pendientes, despedirse en paz de los suyos y sin sufrimiento evitable.

-¿Qué opina de la eutanasia?

-El concepto de cuidados paliativos se diría que es antagónico a la eutanasia. Muchas veces se llega a hablar de eutanasia porque los pacientes no tienen acceso a los cuidados paliativos y entonces la vida se hace intolerable; cada vez que se hace un pedido de eutanasia hay, en general, un sufrimiento muy grande no aliviado.

-Decía, de todos modos, que en relación con otros países en Argentina los cuidados paliativos están bastante desarrollados.

-Totalmente, pero el desarrollo es inequitativo porque están concentrados mucho en Capital Federal y Buenos Aires. A medida que uno se aleja, hay menos, pero hay equipos funcionando en La Pampa, Córdoba, Salta, Santa Fe y Mendoza.

*Ariel Cherro es secretario del Consejo de Cuidados Paliativos de la Sociedad Argentina de Medicina y Médico Clínico-Certificado en Cuidados Paliativos ante la Academia Nacional de Medicina.
En el hopital Piñero, Cherro trabaja ad honorem

Fuente: A ciencia cierta

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