Destacan el nivel de vacunaci贸n argentino contra la Hepatitis

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Según el ministerio de Salud nacional, desde que se incluyó la vacuna contra el virus A y B descendieron los casos más de un 90 por ciento. Hoy, el planeta dedica su atención a esta enfermedad y sus variantes. Además, especialistas analizan los nuevos medicamentos para combatirla.

Por primera vez, hoy 28 de julio el mundo conmemorara el Día Mundial contra las Hepatitis Virales. La iniciativa, a cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca generar conciencia sobre los problemas que generan las distintas formas de esta enfermedad, que afecta a millones de personas en el mundo. Para esta fecha, en nuestro país desde el ministerio de Salud de la Nación destacaron el nivel de vacunación, que en algunos casos alcanza el 95 por ciento. Además, especialistas analizan los nuevos medicamentos que se estudian para combatir las formas más radicales de esta patología. Radiografía de una enfermedad que mata.

Existen distintos tipos de virus que provocan la hepatitis, y que según sus características dan nombre a las distintas formas de la enfermedad. Los virus A, B, C, D y E causan infecciones agudas y crónicas e inflamación del hígado, lo que puede producir cirrosis, cáncer e insuficiencia hepática. Estos virus representan un riesgo para la salud mundial, por lo que la OMS destinó de aquí en más los 28 de julio para tomar conciencia de su gravedad.

En este sentido, en este primer día mundial, desde el ministerio de Salud de la Nación destacaron que la Argentina es uno de los países que tiene mayor cobertura en materia de vacunación contra la hepatitis A y B en forma totalmente gratuita. Según explicó el ministro Juan Manzur, “debido a la incorporación de las vacunas en el Calendario Nacional de Vacunación, en 6 años se lograron disminuir los casos de hepatitis A en más de un 95 por ciento”.

Por su parte, la responsable del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del ministerio de Salud, Carla Vizzotti, señaló que “la Argentina fue uno de los primeros países de la región que incorporó la vacuna contra la hepatitis A al Calendario Nacional de Vacunación”. Como consecuencia de esta decisión tomada durante el Gobierno de Néstor Kirchner, que estableció a la vacuna contra la hepatitis A como un derecho de los todos los argentinos, desde marzo de 2007 no se han realizado más trasplantes hepáticos a causa de esta enfermedad.

Vizzotti aclaró también que la incorporación de la vacuna de la hepatitis A se hizo de una forma innovadora”, porque “Argentina es el único país en el mundo que vacuna con una sola dosis”. Según informó la cartera sanitaria mediante un comunicado, los estudios preliminares sobre esta estrategia pionera a nivel mundial “mostraron que disminuyó considerablemente y de manera sostenida la circulación el virus en la Argentina. También se notificó que de los niños vacunados durante 2005 con una sola dosis, más del 90 por ciento tiene anticuerpos protectores”.

“No hay que olvidar que, en 2004, en Argentina tuvo lugar un brote de hepatitis A, con alrededor de 45 mil casos” recordó la funcionaria y agregó que “hasta ese momento, esta patología constituía la primera causa de falla hepática fulminante responsable del trasplante hepático en niños en nuestro país”.

En 2004, antes de la introducción de la vacuna de la hepatitis A al Calendario Nacional de Vacunación, fueron registrados 43.321 casos provocados por este virus, mientras que el año pasado hubo sólo 329 casos, lo que representa una disminución del 95 por ciento.

En cuanto a la hepatitis C, se estima que hay 170 millones están infectados en todo el mundo, muchos de ellos sin saberlo todavía. La infección aguda por el virus de hepatitis C no suele presentar síntomas, de allí que se la llame “la epidemia silenciosa”. Va muy de la mano del consumo de drogas inyectables y, en un 85 por ciento de los infectados, la enfermedad se vuelve crónica, con mayor o menor compromiso o daño del hígado. Con los años, tres de cada 10 pacientes pueden también desarrollar cirrosis y cáncer.

“Los principales factores de riesgo han sido las transfusiones y trasplantes con sangre no chequeada. Se estima que nueve millones de personas en América latina tienen este virus”, reveló Gerardo Castellanos, coordinador de Control y Prevención de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Las transfusiones efectuadas antes de 1992, cuando todavía no se chequeaba la sangre, diseminaron por el mundo la hepatitis C. En la Argentina, 170.000 personas tendrían el virus: como la evolución hasta la cirrosis lleva 30 o 40 años, se prevé que hacia 2020 se dará el pico de esta enfermedad”, observó por su parte Fernando Bessone, presidente de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado.

También para la hepatitis C importa la detección temprana: “El 70 u 80 por ciento de los pacientes necesitan tratamiento, y en el 30 o 40 por ciento de ellos evitamos la cirrosis”, señalaron los especialistas, en una nota publicada hoy por el diario Página/12.

Nuevos tratamientos

Además de la prevención mediante la vacuna, el estudio de nuevos fármacos es clave para el combate de la enfermedad. A principio de los años 90, por ejemplo, la hepatitis C podía curarse en una de cada 10 personas, pero tras la optimización de los tratamientos, esta tasa subió cinco veces y, con las nuevas terapias, se espera que llegue al 80 por ciento.

“Este es un punto clave para el manejo de esta infección, para la cual no hay vacuna disponible y no se prevé que se desarrolle en el corto plazo. Por eso, cada vez es más importante el chequeo y la detección precoz de la enfermedad, para definir quiénes pueden beneficiarse con un tratamiento específico, destacó Claudia Vujacich, coordinadora del Departamento de Hepatitis Virales de Stamboulian Servicios de Salud.

Por ahora, no existen terapias para la infección por el virus de hepatitis A ni para la hepatitis B en fase aguda, pero sí se la puede tratar en fase crónica. Aunque en este caso no se logra curarla, se puede suprimir la actividad del virus y prevenir el desarrollo de complicaciones. El costo de estos tratamientos puede variar entre 2 mil pesos y dólares por mes.

Para la especialista, lo que se viene es nuevos avances en los tratamientos –como el desarrollo de cócteles antivirales– , ensayos de detección del virus y en el monitoreo de estas enfermedades. Los especialistas ya confían en el estudio de ciertos factores genéticos del paciente que permiten predecir de qué manera puede responder a un tratamiento y las chances de éxito del mismo.

Vujacich señala que esta es un área que está en desarrollo y que estas pruebas de a poco se van a ir incorporando a la práctica médica en forma más masiva. “No es una información imprescindible para definir un tratamiento, pero nos orienta sobre las probabilidades que tiene cada paciente de responder a la terapia”, concluye la médica.

En el reciente Segundo Simposio Latinoamericano sobre Hepatitis Virales Crónicas y Enfermedades del Hígado realizado en República Dominicana, Maribel Rodríguez Torres, Directora Médica de la Fundación para la investigación de San Juan, Puerto Rico, hizo hincapié en la evolución de los tratamientos para la hepatitis C y destacó que los nuevos fármacos vienen a integrarse a la terapéutica basada en Peginterferon más Ribavirina, cuya evidencia en Fase II tuvo resultados promisorios en cuanto a su eficacia.

Fuente: miradaprofesional.com
28/07/11

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