Cómo fue el debate sobre la emergencia sanitaria que no fue (o el suicidio Nº2 de Pichetto)

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Transcripción taquigráfica del debate que la senadora peronista Haidé Giri comienza explicando porqué votarán a favor, lo que contrasta con el final, cuando Pichetto ordena a su gente votar por el envío a comisión del proyecto aprobado en la Comisión de Salud...

"(...) Sr. Presidente. — Pasamos a considerar el proyecto de ley sobre prevención, control y reducción del dengue. Tiene la palabra la señora senadora Giri.

Sra. Haidé Delia Giri (Córdoba-Justicialista). — Señor presidente: a esta altura de los acontecimientos, tal vez, pareciera que hablar sobre el dengue y acerca de cómo se reproduce, contagia y previene puede parecer redundante.

Sin embargo, cada vez que hablamos públicamente quienes tenemos la ocasión de hacerlo a través de los medios o en reuniones o intervenciones, nunca vamos hacerlo lo suficiente como para generar la conciencia que a todos nos hace falta para abordar este brote epidémico que hoy nos preocupa a los argentinos y que ha generado una situación grave con riesgo para la salud.

Alguien hoy preguntaba en la Comisión de Salud, cuando nos reunimos, qué ocurrirá después de que pase el frío. Mientras haya frío, tenemos que seguir con las medidas de prevención, porque, de lo contrario, en la primavera vamos a volver a padecer este problema y con mayor gravedad aún que la que hoy estamos padeciendo en la Argentina.

Como presidenta de la Comisión de Salud, por un lado, pero, fundamentalmente, como miembro de este cuerpo de senadores, me siento absolutamente satisfecha por la manera en la que venimos trabajando los distintos bloques, no sólo la semana pasada sino durante hoy a la mañana, para abordar con la seriedad y responsabilidad que amerita este tema, el consenso, sin el cual es imposible poner en cuerpo y en espíritu de una ley aquello que tiene que ver con la política de salud pública.

En realidad, cada uno de los senadores o senadoras que aportó para el dictamen —que hoy, seguramente, vamos a aprobar— lo hizo desde el conocimiento, desde la preocupación y desde su capacidad para poder generar ideas que nos ayuden como cuerpo legislativo, que ayuden al Ministerio de Salud de la Nación y a los ministerios provinciales y a los distintos municipios a contar con las mejores herramientas para poner fin definitivamente a esta epidemia.

Hemos tenido en consideración distintos proyectos de la senadora Escudero, del senador Castillo, de la senadora Colombo, del senador Pérez Alsina y del senador Basualdo, y con la grandeza que debemos tener ante estas situaciones, también, pusimos a consideración un proyecto presentado por el senador Giustiniani, aunque aún no había ingresado a la Comisión. Nos pareció que lo importante no era la formalidad, sino el resultado y la preocupación.

También, quiero expresar el acompañamiento que viene haciendo la Comisión de Salud y sus miembros en procura de abordar la mejor manera de resolver este tema. Y no puedo dejar de pensar en la senadora Fortsmann, que se fue desde Santa Cruz hasta el Chaco, atravesando una cantidad de kilómetros muy grande. Después, vino el martes pasado, en los días previos a la Semana Santa, también desde Santa Cruz. Me acuerdo de que la encontré en el pasillo cuando llegaba muy apurada, y me dijo: “acabo de llegar y no tuve tiempo de cambiarme”. Tenía unos zapatitos o zapatillas, de taco muy bajito porque había venido cambiando de medio de transporte. Le dije: “no importa Judit, sentate porque hacemos falta todos, ya que tenemos que resolver este tema de cara a nosotros mismos y de cara a la sociedad.”

Hemos decidido declarar el alerta epidemiológico en todo el territorio de la Nación. Esto significa que todas las provincias pongan su esfuerzo en las instituciones de vigilancia epidemiológica que funcionan para que envíen rápidamente cualquier detección que exista sobre el dengue al Ministerio de Salud de la Nación, que es quien recibe la información de las distintas provincias y quien, después, elabora el mapa epidemiológico y genera,
conjuntamente con los ministerios de Salud de las distintas jurisdicciones y municipios, las acciones para llevar a cabo: la puesta en terreno de las herramientas necesarias, medicamentos, médicos, tiendas de salud, aparatos para fumigar, equipos pesados para fumigar a distancia, equipos pesados para hacer desinfección domiciliaria y peridomiciliaria; pero, sobre todo para que, entre todos, nos concienticemos y ayudemos a concientizar a la comunidad sobre este tema.

Quiero hacer hincapié en algo que digo cada vez que puedo hablar y que —en lo que a mí respecta— es lo más importante. Me refiero a tomar como valor cultural qué hay que hacer, qué tenemos que hacer cada uno de nosotros para prevenir y erradicar el dengue. El mosquito del dengue, Aedes Aegypti, vive naturalmente en muchas de nuestras provincias. No necesariamente transmite dengue. Lo hace en la medida en que pica a personas que están infectadas, en un período de viremia agudo, febril, y pica a otras personas; así transmite una de las cuatro cepas del virus que produce la enfermedad.

Tenemos que alertar e insistir en que no se junte agua en ningún tipo de recipiente, ni en las tapitas de bebidas. Las gomas, las cubiertas que a veces se utilizan en las plazas para que jueguen los chicos o que uno acumula en los patios traseros, los trastos rotos o nuevos que juntan agua, tenemos que vaciarlos. Hay que rasquetear los bordes, ahí donde queda la marca del agua que han tenido y que se evaporó o se tiró, porque ahí vive la larva que, en
septiembre u octubre, va a volver a producir el primer estadío que tiene el crecimiento de este mosquito.

El frío mata al mosquito. También lo podemos matar con la fumigación. Pero no
vamos a llegar, en el 100% de los casos, a matar las larvas, que son las que resisten estos procedimientos y que van a nacer, con su ciclo biológico natural, en septiembre u octubre.

Hemos trabajado en conjunto, también, muchos de los senadores presentes de distintos bloques con el Ministerio de Salud de la Nación. Nos ha brindado no sólo la posibilidad de ir al terreno, a Charata, para que viésemos qué se estaba haciendo y cómo estaba viviendo este problema la población de esa ciudad, sino que, además —por supuesto, es su obligación—, ha puesto a nuestro servicio toda la información y todos los datos que tiene para que nosotros, también, manejemos la realidad.

Yo quisiera —y se lo pido a todos; a los medios de difusión se lo he pedido todo este tiempo— que alertemos, que nos ayudemos y que nos ayuden a prevenir y a erradicar estas larvas. Pero les pido que no generemos pánico, porque es muy difícil trabajar en situaciones de pánico. Hoy, una senadora de una provincia del norte que está padeciendo este problema decía que cuando las autoridades sanitarias querían ingresar a las viviendas para hacer el “descacharrado” y para informar qué había que hacer, en algunos casos eran recibidas con machetes para impedirles el acceso. Esta situación no se debe tornar en una invasión; mucho menos, en una especie de allanamiento. Esto tiene que ser tomado como la responsabilidad que tienen quienes están a cargo de los entes sanitarios respecto de colaborar y de cumplir con sus obligaciones y funciones; en definitiva, realizar todas las acciones pertinentes, como corresponde.

Yo no voy a hablar acá de las distintas cepas y de todo el proceso virológico. Por supuesto que la bibliografía está a disposición de todos, pero lo importante es saber qué tenemos que hacer cada uno de nosotros. En ese sentido, voy a reiterar algo que ya dije en la última sesión: ésta no es una enfermedad de la pobreza. El mosquito cruza fronteras, el mosquito va a cualquier lado, y hay tanta agua que puede producir esta convivencia con la larva tanto en una pileta de natación como en un cacharro roto en el fondo de cualquier casa.

Por supuesto que hay algunos ciudadanos nuestros que tienen menos acceso a algún tipo de información, pero creo que, hoy, todos en la Argentina escuchamos las radios y vemos los canales de televisión. Incluso, en muchas ciudades se está yendo casa por casa a hablar con la gente y a pedirle que colabore. De nada vale que en la casa de uno se cumplan todas las medidas que hacen falta para prevenir esta enfermedad si en la de al lado no lo hacen: el mosquito cruza los tapiales; va a cualquier sitio.

El mosquito vive en determinados hábitats y climas. Es dudoso; resulta improbable —no digo imposible, porque no sabemos qué va a pasar si seguimos lastimando al planeta, talando los árboles y generando este llamado efecto invernadero que está recalentando la Tierra—, altamente improbable, hoy, por lo menos, que exista este problema en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut o en Chile.

Hoy hemos tomado una decisión después de que teníamos una suerte de dictamen. Por eso, lo voy a poner en calidad de predictamen.

— Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente del H. Senado de la Nación, senador Rubén Hugo Marín (La Pampa-Justicialista).

Sra. Giri. — Quiero agradecer la presencia de los senadores Morales y Giustiniani en las reuniones de comisión, a pesar de que no eran integrantes, para arribar al dictamen que hoy vamos a poner en consideración.

Como decía, hemos decidido que se declare la emergencia sanitaria en aquellas zonas o regiones que, por condiciones de hábitat o de clima, así lo requieren frente a la propagación del dengue; y que este pedido de emergencia sanitaria sea por el tiempo que la autoridad sanitaria nacional establezca, de acuerdo con las evaluaciones que se vayan realizando cotidianamente con las jurisdicciones correspondientes.

Lamentablemente, a veces, es necesario llegar a situaciones críticas o de riesgo para tomar determinadas decisiones. Las provincias del NOA y del NEA desde hace mucho tiempo que venían reclamando la conformación de un instituto —más allá de los matices con los que se ha venido planteando— de investigación, estudio, prevención, etcétera, de enfermedades tropicales.

Pensamos que hace falta. Por eso, en este dictamen, estamos creando, en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación, el Instituto Nacional de Medicina Tropical, que tendrá a su cargo una cantidad de funciones que son las que hemos acordado en cuanto tareas de investigación científica, actualización y difusión de toda la información disponible —tanto la que produzcan los organismos nacionales como internacionales—; asimismo, existirá la posibilidad de coordinar tareas con otros organismos que no sea éste y realizar las campañas de información masiva sobre medidas de concientización y prevención.

Hablamos de Instituto de Enfermedades Tropicales porque, si bien hoy,
lamentablemente, estamos hablando de dengue, también estamos hablando de otro tipo de enfermedades, como la fiebre amarilla, que se había erradicado y que hoy está nuevamente no en nuestro país solamente; es un problema de América latina. También hay leishmaniasis en algunas provincias. Asimismo, nos estamos refiriendo a todas aquellas patologías que puedan aparecer. Roguemos que, si hacemos las cosas bien, no aparezca ninguna más.

También, hemos decidido que este instituto actúe como laboratorio de referencia para técnicas de diagnóstico y confirmación de agentes causales, pudiendo contar con la colaboración y en coordinación con los otros laboratorios existentes en el país que también pueden realizar este tipo de prácticas serológicas y de laboratorio. Este instituto tiene toda una serie de funciones asignadas. También hablamos de la capacitación de los recursos humanos, de producir y difundir información en materia de su competencia en los centros de educación —de gestión pública y de gestión privada— y en todos los niveles.

No podemos decidir nosotros —y esto fue un criterio unánime— en qué sitio
funcionará este instituto. Pensando que sí tiene que estar en alguna de las provincias del NOA o del NEA, quisimos dejar esto a decisión de la autoridad de aplicación, que seguramente lo va a terminar decidiendo en el marco del COFESA con las provincias que están más involucradas con estas patologías.

También le damos a este instituto la potestad de poder firmar acuerdos y convenios con otras instituciones, nacionales o internacionales, relacionadas con estos temas. Además, hay algo que es fundamental: incluimos —también hoy, conversado entre todos los senadores y senadoras, acuerdo unánime mediante— que la autoridad sanitaria coordine la ejecución de planes y programas con el Ministerio de Educación y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Pensamos que esto no se resuelve haciendo hoy campañas masivas ni explicando ni creando un instituto ni una ley como herramienta. Esto se resuelve con educación, educación y educación, incorporando en nuestra cultura que este tipo de actividades las tenemos que desarrollar fundamentalmente nosotros.

Una vez que los gobiernos nacionales, provinciales y municipales —los pongo a
todos juntos porque estamos trabajando juntos— fumigaron, enviaron el dinero correspondiente e hicieron todas las acciones correspondientes, el 40% de la responsabilidad que queda la tenemos los ciudadanos. Y si no logramos entrar a la casa de cada familia argentina de quienes vivimos en estas zonas de riesgo, no vamos a poder resolver el problema.

Hoy, el dengue parece que vino para quedarse, pero nosotros somos quien podemos decidir que, en vez de quedarse, el dengue se vaya. Para esto, como lo que abunda no daña, entonces, hemos reiterado algunas cuestiones que ya existen, pero que si las sistematizamos y ponemos como eje en una ley, tiene más suerte, tiene más memoria y tiene más protagonismo: continuar el permanente cumplimiento del Proyecto de Estrategia de Gestión Integrada de Prevención y Control del Dengue, que no es sólo para la Argentina sino para los países del Mercosur que padecemos de este tipo de patologías.

Me siento muy convencida de esto que venimos haciendo en conjunto, porque ha acompañado todas estas acciones con su presencia quien es el director nacional de OPS y OMS en la Argentina. Me refiero al doctor Antonio Pagés, una persona reconocida internacionalmente, de un conocimiento enorme. Además, me he sentido también muy satisfecha y tranquila cuando escuché a los distintos directores de Epidemiología de las diferentes provincias, por su solvencia y capacidad de llevar a la práctica los números que uno lee y toda una serie de cuestiones que uno aprecia desde la frialdad de las estadísticas y ellos llevan al terreno concreto pero complejo de la realización.

La verdad es que como médica me sentí muy gratificada —tal vez, porque mi especialidad nunca ha estado ligada puntualmente a la epidemiología— de ver que nuestras provincias están en manos, en sus direcciones de Epidemiología, no sólo de médicos sino de personal del equipo de Salud altamente capacitado. Esto también nos debe llevar tranquilidad y nos debe dar la certeza de que, entre todos, lo vamos a resolver.

Nos hemos puesto de acuerdo. En realidad, no ha habido reuniones de discusión; simplemente, hubo reuniones de consenso para arrimar textos y ver de qué modo se podía elaborar mejor cada uno de los artículos. Hablamos de los gastos que demanda el cumplimiento de este proyecto, que se van a tomar de los créditos que establezca el Presupuesto General de la Nación para el Ministerio de Salud de la Nación. La autoridad sanitaria nacional va a acordar con cada provincia, también con los municipios que estén afectados y con la Ciudad de Buenos Aires, la asignación de recursos que haya que transferir para cumplimentar el presente proyecto de ley, si lo aprobamos.

Por lo tanto, le encomendamos al jefe de Gabinete que efectúe la reestructuración presupuestaria correspondiente para que refuerce las partidas del Ministerio de Salud.

Ahora bien, como comencé hablando de la senadora Forstmann, voy a finalizar con ella. No quiero quedar como sensiblera, pero realmente me emocioné mucho no sólo hoy sino desde que supe lo que le había sucedido. Como hoy aquí se habló de si la muerte significaba la trascendencia de la vida, quiero señalar que la senadora Forstmann ya había firmado el dictamen que elaboramos el martes pasado y, seguramente, hoy estaría firmando éste.

Entonces, la trascendencia de la senadora es haber acompañado desde el principio esta problemática y las resoluciones que podíamos brindar desde el Senado.

Sr. Presidente (Marín).— Tiene la palabra el señor senador Morales.

Sr. Gerardo Rubén Morales (Jujuy-UCR).— Señor presidente. si bien no soy miembro de la comisión ni —como dije esta mañana— tampoco quiero hacer ejercicio ilegal de la profesión, solamente me permitiré brindar algunos datos o informaciones que, desde la política, debido a la responsabilidad que tenemos, hemos venido recabando todos los senadores.

En primer lugar, debemos reivindicar la capacidad de reacción de este Senado, cuando hace un par de semanas, mientras considerábamos temas de alto contenido o voltaje político, todos los bloques acordaron dar respuestas concretas a la sociedad argentina en estos asuntos, tal como lo estamos haciendo en todas las sesiones. Particularmente, la cuestión del dengue ha sido un tema central. Por lo tanto, quiero reivindicar a este Senado en ese sentido.

También, quiero reivindicar la actuación de la Comisión de Salud que
inmediatamente, aunque ya venía trabajando en este tema, no sólo lo ha hecho aquí sino que se ha trasladado y acompañado a las autoridades sanitarias nacionales a la provincia del Chaco. También ha habido presencia en mi provincia. En ese sentido, algunos que no somos miembros de la comisión, también, acompañamos en las distintas instancias, tal vez, por la cercanía de las provincias en las que se estaba debatiendo este tema, y realizamos el
seguimiento de la situación.

Hay proyectos presentados como, por ejemplo, el de los tres senadores por Salta; también, otros tantos que son la base para este debate.

Verdaderamente, también quiero decir algo sobre el Ministerio de Salud. No es usual que los ministros vengan al primer requerimiento del Parlamento. Cabe destacar que la ministra Ocaña ha reaccionado inmediatamente ante el pedido de su presencia en el Senado.

Quiero señalar que desde afuera se la ve bastante sola peleando por este tema. No obstante, tengo algunos reclamos para hacerle al Ministerio sobre dos puntos que después voy a plantear y que nos cayeron mal, por algunas situaciones que se han producido en las provincias afectadas por la enfermedad.

En términos generales se ha hecho un gran esfuerzo. Las autoridades locales y
provinciales han actuado, algunos más o menos y otros están dando vuelta con lo que tienen.

Pasa como en todo, que unas veces, se trabaja con eficacia y otras, no. El tema es poner en marcha una maquinaria que no puede parar respecto de un asunto que viene siendo discutido desde hace algún tiempo.

Los primeros casos aparecieron en 1997. Nosotros habíamos pedido —y la presidenta y la comisión aceptaron— la incorporación de lo que acaba de plantear la presidenta de la comisión, que es un trabajo que ya está hecho en el país. En aquel entonces, el ministro era Ginés González García. Dicho trabajo se hizo, primero, en 2003, en el marco de la OPS para toda Latinoamérica. En ese sentido, se había establecido la creación del Grupo de Trabajo de Dengue en el marco de toda la región. Allí ha participado también nuestro país en el marco de la OPS, y la Organización Mundial de la Salud.

Luego se produjo específicamente para el ámbito del Mercosur un trabajo, en mayo de 2007, que terminó definiendo la estrategia de gestión integrada de prevención y control del dengue para la Argentina, que se incorporó en el texto del proyecto.

A nosotros nos parece, además de lo que explicó la miembro informante acerca de los objetivos del proyecto, que lo que podemos lograr es la sanción de una herramienta. Pero una ley no resuelve, por sí sola, los problemas. Sin embargo, es la respuesta que este Congreso debe dar al respecto, a través de la sanción de una ley que declare el alerta epidemiológico y la emergencia.

Es cierto que hubo un debate en torno a la emergencia nacional y provincial, pero creo que hemos acordado un texto que es racional, porque tampoco podemos declarar la emergencia en Tierra del Fuego, puesto que hay que declararla en las zonas donde las características de hábitat y ambientales ameriten, a partir del avance de la enfermedad, dicha declaración.

De tal modo, que con este instrumento el gobierno va a tener la posibilidad de ir moviendo el mapa tendiente a luchar contra una enfermedad que se está desbordando, lamentablemente, en el país. Y digo esto sin intentar exasperar los ánimos, ni exasperar más a la gente. Pero, en verdad, no sólo todos los medios de comunicación sino toda la sociedad argentina están hoy debatiendo sobre esta situación.

Entonces, dictar una ley desde el Congreso de la Nación es establecer un marco y brindar una herramienta al Poder Ejecutivo nacional y, especialmente, al Ministerio de Salud de la Nación como autoridad sanitaria, tendiente a otorgar también un marco a los gobiernos provinciales y locales a fin de luchar contra este flagelo. A tal fin, pedimos que si hoy se aprobara aquí esta norma, se realice luego un trámite urgente en la Cámara de Diputados, a los efectos de que nuestros pares, los señores diputados, incorporen la consideración de este tema en la sesión de la semana próxima.

Por medio de esta norma tendremos un marco específico que establecerá los
procedimientos y un cronograma de acciones a aplicar, y una asignación presupuestaria —como hemos discutido— que brinde autonomía al Ministerio de Salud para coordinar y asignar los recursos para los gobiernos locales y provinciales.

De tal modo, en materia presupuestaria el Ministerio de Salud no va a poder decir, como así tampoco los gobiernos locales y provinciales, que no han tenido los recursos necesarios para afrontar la campaña.

Por otra parte, la norma prevé un marco específico, lo cual ha sido ya desarrollado desde el año 2007. Quizá se podrían incluir algunos anexos o algunos incisos más respecto de los objetivos de la norma, pero a nosotros nos parece que esta estrategia de gestión integrada del dengue que muy bien se ha incorporado a partir del artículo 2°, en el último inciso, por parte de la Comisión de Salud, plantea seis capítulos que quiero reseñar, porque la verdad es que abren el panorama y demuestran que hay un programa establecido. Creo que es importante que ejecutemos dicho programa, aunque bajen las temperaturas, porque está en la ley y porque será de obligatorio cumplimiento para las autoridades sanitarias locales, provinciales y nacionales.

El Capítulo I se vincula con la comunicación social y la participación comunitaria, establece indicadores, actividades, tareas y períodos de ejecución responsable, costos y presupuestos. Además, prevé la elaboración del plan nacional de comunicación y movilización social, identificación de medios de comunicación en todos los niveles, capacitación del personal, identificación de conductas y elaboración de un plan de contingencia, entre otras cuestiones.

El Capítulo II habla de la entomología, índice de viviendas, índice de recipientes, porcentaje de manzanas vigiladas y se refiere a la estratificación del riesgo entomológico, investigación operativa y capacitación de recursos humanos.

El Capítulo III habla de la vigilancia epidemiológica.

El Capítulo IV habla de la atención al paciente y establece pautas precisas acerca de cómo hay que atender a los pacientes. Inclusive, me ha pasado en mi provincia que a pesar del esfuerzo que hacen, especialmente el responsable del área de epidemiología de la provincia, algunos puestos de salud y algunos hospitales no tienen todavía el protocolo operativo para la atención del paciente. En algunos casos no tienen tela mosquitera.

Entonces, hay que hacer un trabajo operativo y de cambio de hábitos.

Cuando el lunes de la semana pasada me tocó participar de la reunión de ministros del NOA, se informó, por ejemplo, que el sistema de salud de Catamarca no estaba preparado para la enfermedad. No obstante ello, hubo una gran capacidad de respuesta: por ejemplo, en el barrio Eva Perón, donde se habían dado gran cantidad de casos en Catamarca, sacaron tres toneladas de chatarra en menos de una semana. Es la tarea que se tiene que hacer casa por casa para evitar los focos de proliferación del mosquito, entre otras cuestiones.

El Capítulo V, por ejemplo, establece qué es lo que se tiene que hacer en los
laboratorios. Uno de los objetivos de este capítulo que discutíamos esta mañana era ver de qué manera nosotros incluimos en algún inciso la descentralización en los laboratorios, dado que ahora están colapsados los laboratorios de Pergamino y de Bahía Blanca. Hablamos con los médicos del hospital de cabecera de mi provincia y nos dicen que Pergamino está colapsado por la cantidad de pruebas de serología que recibe. Y eso está establecido en este programa que dice: incrementar la capacidad de diagnóstico de infecciones por dengue; fortalecer la capacidad de respuesta del laboratorio provincial ante brotes de dengue, es decir, este es un objetivo que ya está fijado en el marco de la Organización Panamericana de la Salud; fortalecer los mecanismos del flujo de información entre el laboratorio provincial y autoridades; fortalecer la interacción con vigilancia epidemiológica, entomológica; atención al paciente y comunicación social.

Por último, el Capítulo VI se refiere a investigación. Es decir que el plan está hecho.

Habrá que ponerle más fuerza, más energía y ejecutarlo. El plan está puesto en la ley, y puesto en la ley es de obligatorio cumplimiento para todas las autoridades.

Señor presidente: consideramos desde ya que el problema no se resuelve
definitivamente con la aprobación de una ley, pero sí creemos que el Senado aporta con una gran capacidad de respuesta una herramienta que es fundamental, porque prevé también que el jefe de Gabinete tiene que reforzar los créditos presupuestarios para el Ministerio de Salud, si es necesario. Nadie va a poder argumentar que no tiene plata. Si ocurre eso es porque algo está fallando en el plan operativo que se está aprobando y hay algún problema de conexión.

Entonces, la inclusión de este plan como de obligatorio cumplimiento, el tema
presupuestario y el vinculado con el del instituto constituyen realmente un avance. Habrá que ver cómo funciona. También habrá que coordinar el trabajo de los laboratorios.

En síntesis, todo esto da un marco para que declaremos el alerta epidemiológico y la emergencia sanitaria en las zonas que correspondan.

Considero que en este tema hemos logrado un acuerdo entre todas las fuerzas
políticas, desde la oposición y desde el oficialismo, en un tema que es central y que va a ser una herramienta que van a tener las autoridades sanitarias para hacer una campaña de cambio de hábito con la gente.

Liliana Fellner nos contaba situaciones con relación a este tema. Por eso es que desde nuestro bloque acompañamos el dictamen que se ha logrado con un gran trabajo de los miembros de la Comisión de Salud.

Quería recalcar el cuestionamiento al Ministerio de Salud. Hay que tener mucho
cuidado de no armar muros entre nosotros, entre los argentinos. No empecemos a hacer campañas de que no viajen a Salta, o a Jujuy. Un senador me comentaba esta mañana que lo primero que ven los turistas que entran por Ezeiza es un cartel que dice: “Si usted viaja a Bolivia, Paraguay, Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco y Catamarca: ¡ojo!”

Entonces —lógico—, el que viene después a Buenos Aires y quiere visitar algunas zonas, no entra. Hay que tener cuidado. Hacían campaña. Los folletos están así. Y la cancelación de reservas, según datos que constaté en mi provincia, ascienden al 30%; en Salta, al 15%. Y la gente que quiere ir a la Quebrada de Humahuaca, a Tilcara o a Purmamarca, tiene que saber que por la amplitud térmica el mosquito no puede vivir, porque a la noche se muere. Entonces, en la Quebrada de Humahuaca no puede existir el mosquito. Esa es una zona en la que es imposible que exista la enfermedad.

Por eso, la autoridad de aplicación podrá declarar la emergencia sanitaria en las zonas donde el hábitat y el clima lo permitan. Lo que no podemos hacer es crear barreras entre nosotros. ¿Qué vamos a hacer? ¿No vamos a viajar los jujeños para acá? Quiero ver cuando empiece a haber casos autóctonos aquí. ¿No vamos a dejar que los porteños viajen al Norte?

¿Cómo vamos a hacer? Lo que hay que hacer es lo que se hace en estas situaciones: trabajar seriamente, que es lo que ha hecho el Senado. Esto es poner en debate una ley, que podrá ser perfectible, por allí hay cuestiones que no nos gustan, pero logramos una síntesis y estamos haciendo un aporte.

El Senado y la Comisión de Salud del Senado hacen un aporte y le dan una herramienta al Poder Ejecutivo. Así que ¡cuidado con esos temas!

Tampoco esas campañas que hacen en Retiro, señor presidente. ¿Para qué sirve poner un cartel para controlar a ver si vienen con dengue o no? ¿Cómo se hace para controlar al que viene en colectivo? ¿Lo miramos para ver si tiene una picadura en la mano? No se puede hacer eso.

Esto es serio. Esto que ha trabajado el Ministerio de Salud es serio. Hay acciones con respecto a las que se viene trabajando bien. Por eso insisto en que se la ve sola a la ministro, trabajando, peleando en muchos frentes. Hemos reivindicado que haya estado con nosotros, que nos brinde información. Tienen que darle más apoyo a las otras áreas.

¿Cómo puede ser que nos informen que se ha gastado un millón de pesos en tres meses, en campañas de comunicación? Ahora se ha visto mucho más la campaña y debe estar reforzándose el presupuesto. Acá, el gobierno nacional va tener más de $ 500 millones para gastar en pautas publicitarias. Alguien, en algún lugar del gobierno, tiene $ 45 millones por mes para gastar en pautas publicitarias. Gastémoslos en la campaña contra el dengue. Hagamos lo que hay que hacer.

Creo que la ley establece un gran marco. Es importante lo que puede aportar el
Congreso. Por eso, la presidenta ha cerrado un buen dictamen. Creo que, con el oficio que tiene, a pesar de que había disidencias, hemos logrado un amplio consenso. Por eso vamos a acompañar este dictamen.

Y vuelvo a pedir, presidente, que, cuando se apruebe —que será hoy—, vaya por Secretaría rápidamente a la Cámara de Diputados para que allí se apruebe urgentemente.

Sr. Presidente (Marín). — Tiene la palabra la señora senadora Escudero.

Sra. Sonia Margarita Escudero (Salta-Justicialista). — Señor presidente: quiero describir a los departamentos de Orán y de San Martín, de la provincia de Salta. Están en el Noreste de la provincia, en el límite con Bolivia, con una situación orográfica particular, con climas tórridos y con condiciones económicas graves. El 50 por ciento de la población vive bajo la línea de pobreza, tenemos ocho etnias indígenas diferentes viviendo en la zona. Entonces, este conjunto de hábitat, razones culturales y económicas hacen que haya una población muy vulnerable a todas estas enfermedades tropicales.

La senadora Giri dijo que esta no es una enfermedad de la pobreza. Lo que yo digo es que ahí donde hay deficiencias nutricionales la respuesta inmune disminuye. Por lo tanto, en muchos sentidos sí podemos decir que es una enfermedad de la pobreza.

Durante los doce años de gestión de Juan Carlos Romero como gobernador se hacían campañas permanentes desde el Ministerio de Salud. Había desinfección permanente, alerta a la población, con lo cual la situación se mantenía bajo control. Por eso, en enero, cuando empezamos a advertir que aumentaban los casos, a lo que siguió el alud, vimos que la capacidad de respuesta de la provincia había colapsado. Seguíamos con mucha atención que mientras se atendía la problemática acerca de qué obras públicas había que atender o cómo hacíamos para responder a la población que había perdido sus viviendas el mosquito continuaba avanzando.

El 3 de marzo sucedió algo muy grave: ese día tomamos conocimiento de que había muerto un vecino de Tartagal, de 63 años, con diagnóstico de dengue hemorrágico; eso no lo habíamos vivido antes. El jefe de terapia del Hospital de Tartagal manifestó en ese momento que no sabía cuál era la razón por la cual no se había declarado todavía la emergencia, porque el mosquito que estaba actuando en ese momento en la zona era mucho más agresivo y el problema era ya el dengue hemorrágico.

El pueblo de Tartagal salió a la calle. Se produjo una pueblada espontánea y se le pidió al gobernador que declarara la emergencia. La gente estaba asustada. No había salido del shock del alud y ahora ya tenía encima esta cuestión del dengue. Rápidamente, el gobernador de la provincia declaró la emergencia y dijo que lo hacía porque se lo pedía el pueblo de Tartagal, pero sin los recursos necesarios que hacían falta para enfrentar esta emergencia.

Por eso el día 4 de marzo yo presenté este proyecto que recién el día 25 de ese mes fue girado a la Comisión de Salud. Entonces, quiero que veamos un poco qué es lo que pasó, porque cuando en un proyecto se pide la declaración de una emergencia tenemos que tratar de actuar más rápidamente.

De acuerdo con un informe del propio Ministerio de Salud de la Nación, hay 23 países en las Américas que sufren estos brotes de dengue, de los cuales sólo 15 sufren esta versión más grave de dengue hemorrágico. Quiero recordar aquí que, como dije, Orán y San Martín limitan con Bolivia.

Pues bien, ¿qué está sucediendo en Bolivia? En enero se empezó a denunciar que se registraba la epidemia de dengue más grave. A pesar de eso no hicimos nada o, por lo menos, no conocimos que se estuviera haciendo algo. Pues bien, a pesar de que la gente sabe que está aumentado el dengue en Bolivia, mensualmente se calcula que hay 4 mil argentinos que cruzan las fronteras en tour de compras.

En la segunda quincena de enero el ministro de Salud de Bolivia constata no
solamente el aumento de casos de dengue en una proporción de 10 veces más que en enero de 2008, sino también que en 4 departamentos de Bolivia ya se daban situaciones de dengue hemorrágico: en Santa Cruz de la Sierra, en Cochabamba, en Beni y en Pando. Esas son las razones que me llevaron a insistir con que este era un problema urgente.

Al día de hoy, en la provincia de Salta tenemos más de 1.800 casos de dengue y el Ministerio de Salud de la Nación informa que en el país se registran 12 mil casos. A su vez, hay un informe de Médicos del Mundo que multiplica esta cifra por cuatro, porque ellos hacen sus cálculos de subregistros.

En definitiva, lo que quiero alertar aquí es el problema de estas 12 o 40 mil personas —no sé cuántas serán en definitiva las que están sufriendo ya la cuestión del dengue—, si en una segunda oportunidad, el mosquito los vuelve a picar, el virus mutará y, entonces sí, pueden contraer el dengue hemorrágico, que tiene una letalidad de entre 5% y 15%.

De modo que esta tarde, en este Senado, lo que estamos haciendo es salvar vidas. De eso se trata en este momento: de salvar vidas.

Entonces, no solamente necesitamos medidas ejecutivas y todo lo que, como muy bien explicó aquí el doctor Morales —que se desempeñó muy bien como médico en esta sesión (risas)—, figura en los protocolos y en los convenios del Mercosur, sino que hay otro tema importantísimo: la creación del Instituto de Enfermedades Tropicales. Este es un viejo anhelo de las provincias.

En 1995 este Congreso aprobó la ley 24528, una iniciativa del entonces diputado Eliseo Barberá, de la provincia de Salta, de la ciudad de Orán, de la que fue intendente durante muchos años, por el que se creaba el Instituto de Enfermedades Tropicales en esa ciudad. Esa ley nacional fue vetada por el decreto 417 de 1995. Desde entonces en Orán se hicieron enormes esfuerzos.

Quiero en esta sesión rendir un homenaje al doctor Taranto, que fue un estudioso investigador de las enfermedades tropicales y que tanto luchó por este instituto. Luego de vetada la ley se consiguió un acuerdo con la Universidad Nacional de Salta, con la Facultad de Ciencias de la Salud, para crear en Orán ese instituto en el ámbito de esa Facultad para poder hacer investigación. Lo hacían como podían, sin recursos. Por eso es importante esta iniciativa ahora.

En el año 2004 presenté un proyecto de ley para que se transfiera a la Universidad de Salta un inmueble justamente en Orán para que este instituto pudiera desarrollar sus tareas correctamente.

Quiero decir que en esta cátedra de microbiología y parasitología de la carrera de enfermería pasaron muchísimos especialistas de la Argentina que hoy están ocupando cargos importantes en todo el país. Ese proyecto que presenté —expediente 4286— nunca fue tratado.

Quisiera hacer una última referencia a una cuestión de la que siempre nos acordamos cuando hay alguna emergencia, que es la cuestión de fondo. ¿Cómo se distribuyen los recursos en este país? Si los recursos del Ministerio de Salud de la Nación, los que aprobamos cada año, los distribuimos por habitante por provincia, vemos que a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le corresponden $ 885, a la provincia de Salta $ 40 y a la provincia de Jujuy $ 31. Es la consecuencia de esta mala distribución de la riqueza en la Argentina, de la mala distribución geográfica de la riqueza en la Argentina.

En realidad, las palabras y los guarismos son solamente sombras de una realidad que nos apabulla. El problema siempre existió. Tenemos que tomar conciencia de que la crisis lo ha agudizado. Por eso me congratulo que en esta noche el Senado esté salvando vidas.

Sr. Presidente (Marín). — Tiene la palabra la señora senadora Colombo.

Sra. María Teresita del Valle Colombo de Acevedo (Catamarca-Frente Cívico y Social). — Señor presidente: en representación del bloque del Frente Cívico y Social de Catamarca venimos a apoyar el dictamen de la Comisión de Salud del Senado, con las modificaciones que se introdujeron, que lo mejoran, haciendo lugar, incluso, a algunos de los planteos que habíamos formulado tanto en la reunión con la señora ministra de Salud la semana pasada en el Senado, como en otras instancias.

Como lo dije el martes pasado en la reunión de comisión —y tal vez tenga que
disentir con la señora presidente de la Comisión de Salud—, si superponemos el mapa no sólo de la Argentina sino de toda la región de las Américas desde México hacia el Sur, de los indicadores sanitarios y sociales, si superponemos el mapa de las necesidades básicas insatisfechas, o si superponemos el mapa de la gente que vive por debajo de la línea de pobreza, con el mapa del dengue y de otras enfermedades de este tipo, podemos encontrarnos con la sorpresa de que coinciden. Entonces, es, sin lugar a dudas, una enfermedad de la pobreza.

El hecho de que hoy afecte a áreas urbanas, capitales, centros urbanos importantes de algunas provincias argentinas e, incluso, de que haya llegado a la ciudad de Buenos Aires no implica que los focos originarios de la enfermedad se encuentren establecidos —en algunos casos, con carácter endémico— en regiones donde la desigualdad social y la pobreza son moneda corriente y donde la cruel indigencia en la que viven muchos seres humanos sea una de las lecciones que debe dejar el dengue. No podemos soslayar este aspecto, esta importante cuestión en el análisis de esta problemática, porque estaríamos abordándola de manera parcial y, sin lugar a dudas, todo problema que no es encarado de manera integral vuelve a producirse y, a veces, con mayor crudeza, como está pasando en este momento.

Miren lo que nos mostraba Graciela Ocaña el martes pasado acerca de la evolución del dengue en las Américas. Desde la década del '60, estaba prácticamente erradicado gracias a una tarea en la que se puso mucha voluntad política y rigor técnico y científico, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud. Pero pasaron cuatro décadas y volvió a aparecer. Y no en vano reapareció con mayor crudeza en la década de los '90, a la par de la instauración de políticas neoliberales en nuestra región, como resultado del Consenso de Washington. De manera que no podemos soslayar esta realidad en este análisis, porque —reitero— estaríamos haciendo un abordaje que no sería integral de la situación.

Recuerdo, también, que por haber pasado por la Subsecretaría de Salud de Catamarca —años previos a ser diputada nacional, en 1998—, teníamos confirmada la presencia del Aedes Aegypti en Catamarca. Se habían detectado mosquitos de esta especie en distintos muestreos que se hicieron en la zona de San Fernando del Valle de Catamarca, y también teníamos la información de que existía en muchas provincias argentinas.

Por eso es que en aquel momento, a través de una iniciativa que fue ingresada el 26 de junio de 1998 a la Cámara de Diputados de la Nación —mediante un proyecto de ley—, planteaba declarar el alerta epidemiológico en la Argentina ante la presencia del vector del dengue y de la fiebre amarilla en muchas provincias.

Por supuesto que el proyecto fue discutido en la Comisión de Salud, pero fue rechazado bajo la idea de que, muchas veces, por hábitos y costumbres del Congreso se dice: “Los programas de salud no se sancionan como leyes, para eso está el Poder Ejecutivo nacional”. Pero, tal vez, la existencia de programas implementados por ley ayudaría a dejar en claro de quiénes son las responsabilidades.

Cuando hay un sistema nacional de vigilancia epidemiológica, que está integrado por la Nación, las provincias y los gobiernos locales o municipales que tienen servicios de salud, las responsabilidades, lamentablemente, se diluyen. Entonces, acá algo tiene que haber fallado, sin lugar a dudas. La vigilancia entomológica se tiene que haber abandonado o descuidado, porque de otro modo no se explica que la enfermedad haya salido del ámbito en el que estaba circunscripta en el mapa de la Argentina y hayan aparecido casos en el Chaco, en Catamarca y en otras jurisdicciones provinciales que todavía no habían tenido un solo enfermo de dengue.

De modo que, a partir de ahí, surgió el gran problema: hay médicos que jamás vieron un paciente con dengue; hay médicos que demoraron —o dudaron— a la hora de establecer el diagnóstico. Sin lugar a dudas, la evaluación sanitaria rápida es una pieza fundamental para la definición del daño real y potencial que la enfermedad implica, de sus repercusiones sanitarias y socio-económicas y de las estrategias para combatirla. Yo creo que hemos fallado en la evaluación sanitaria rápida de inicio —y debemos reconocerlo—, que es lo que permite minimizar los daños.

Aquí no estamos para ocultar las fallas en las que podemos haber incurrido. Hablo en plural, porque no me gusta hacer política con problemas de esta naturaleza. Hay lecciones que deja el dengue. La primera es que necesitamos tener estandarizados protocolos que permitan saber realmente cómo proceder ante la situación y, rápidamente, bloquear los focos para que esto no vuelva a ocurrir.

Otra lección que deja esto es que la ministra Graciela Ocaña, es decir, el Ministerio de Salud de la Nación —y en eso coincido con el señor senador por Jujuy— no puede andar por todo el país con este tema sin que se haya generado un Comité de Emergencia nacional del que participen, tal como lo hacen en otras provincias, diferentes ministerios, inclusive, de distintas jurisdicciones, como el de Desarrollo Social de la Nación y, fundamentalmente, los de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y de Infraestructura y Vivienda.

En los lugares en donde se producen los focos —que después se importan a centros urbanos que de otra manera jamás tendrían dengue—, no existe el saneamiento básico, siendo deplorables las condiciones ambientales en las que vive la población. Esto requiere un esfuerzo coordinado de las jurisdicciones y del gobierno nacional; no solamente del Ministerio de Salud.

Por último, el proyecto no solamente es bueno sino que es muy bueno. Es bueno que se haya eliminado la mención expresa a provincias que quedaban estigmatizadas por esta situación. Es muy bueno que se hayan incluido dentro de las obligaciones que tiene el Ministerio de Salud de la Nación la de llevar adelante el permanente cumplimiento de la estrategia de gestión integrada de prevención y control del dengue para la Argentina y el plan de contingencia.

— Murmullos en el recinto.

Sra. Colombo. — Les agradecería, por favor, que escuchen cuando uno está hablando estos temas, porque —como decía la senadora Escudero— creo que esto va a ayudar a salvar vidas en la Argentina. La verdad que merecería un debate más respetuoso.

Es bueno que se haya ubicado el Instituto de Medicina Tropical en el ámbito del
Ministerio de la Nación y que, dentro de sus funciones, se haya establecido que actuará como laboratorio de referencia para las técnicas de diagnóstico y confirmación de los agentes causales, pudiendo contar con la colaboración de otros institutos con competencia en la materia en la forma que establezca la autoridad sanitaria nacional.

No cabe ninguna duda de que, ante la irrupción del brote epidémico del dengue, la primera mirada se posó en la capacidad instalada de los servicios sanitarios provinciales. Al respecto, le tengo que aclarar al señor senador Morales que la provincia de Catamarca tiene un subsistema público de salud realmente de pie y que posee una estrategia de atención primaria de la salud. Entiéndase bien: “estrategia de atención primaria” y no “primer nivel de atención de la salud”.

La estrategia de atención primaria la tenemos desde 1992, con 350 agentes sanitarios que fueron elegidos por la provincia, a los que, luego, se sumaron los agentes sanitarios que se designaron en el marco del Programa Nacional de Prevención y Lucha Contra el Cólera, haciendo así un total de 400 agentes sanitarios, que son brazos extendidos del Sistema Público de Salud, lo que permite el ingreso a cada hogar, a los efectos de trabajar en otras cuestiones que se priorizaron, como ser la detección de embarazadas, el control de peso y
talla de los niños, a fin de bajar la mortalidad y la morbilidad infantil y materna, objetivos que se están logrando en la provincia gracias a esa estrategia.

Por otra parte, tenemos alrededor de 350 establecimientos sanitarios periféricos en toda la provincia y 34 hospitales zonales o distritales, lo que realmente me parece una relación cama-habitante insuperable en la Argentina. Esto conforma una red sanitaria de complejidad creciente, que tiene cabecera en los dos hospitales interzonales ubicados en la ciudad capital de Catamarca, es decir, el Hospital Interzonal San Juan Bautista y el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, ambos orgullo de todos los catamarqueños.

Entonces, la capacidad instalada de los servicios de salud del subsistema público en nuestra provincia no tenía ningún inconveniente. El problema radicó en la falla de alerta epidemiológica de las voces que tendrían que haber avisado y del diagnóstico, porque los médicos jamás vieron un caso de dengue. En ese sentido, tenemos que decir las cosas como son.

Por último, este asunto que se incorpora en el artículo 8/ por supuesto que mejora mucho el dictamen que habíamos firmado, pues establece un presupuesto que la Nación y que el Congreso deberán asignar anualmente para que funcionen este Instituto de Enfermedades Tropicales y este programa de alerta epidemiológica. Sólo nos resta decir que vamos a apoyar esta iniciativa.

Por otro lado, quiero mencionar que hoy, nuevamente, Graciela Ocaña visita la
provincia de Catamarca. Estuvo presente el jueves pasado y nosotros la acompañamos.

Estamos trabajando de manera coordinada. Sinceramente, como última apelación, diría que debe conformarse en la Nación un comité de emergencia operativa que sume esfuerzos a los que ya desarrollan el Ministerio de Salud y los otros ministerios nacionales, a fin de orientar la inversión pública para resolver estos problemas de saneamiento básico de estas regiones de nuestro país. Me parece que sería un dato fundamental.

No nos olvidemos de que el Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas —creo que el último— definió al Norte Grande como una área crítica por sus indicadores sociales y económicos. La señora senadora Escudero —que está o estuvo en la Comisión de Población y Desarrollo— recordará mejor de qué año es ese informe, pero, seguramente, no han pasado 3 ó 4. Y esta región crítica sigue siendo tan crítica. No por obra de la casualidad tenemos este brote epidémico de dengue, que ha llegado a las puertas del Congreso.

Con estas palabras finalizo mi exposición y reitero mi voto afirmativo.

Sr. Presidente.— Tiene la palabra el señor senador Pichetto.

Sr. Pichetto.— Señor presidente. en primer lugar, quiero hacer un reconocimiento a la Comisión de Salud del Senado, porque creo que ha tomado el tema con mucha dedicación y responsabilidad. En ese sentido, la semana pasada ha convocado a la ministra para un exhaustivo análisis de la cuestión. En efecto, se consensuó un dictamen que, indudablemente, consideramos que es razonable, pues comprendía una preocupación central; en especial, en las áreas afectadas.

Pero, también, visualizamos ahora, ya en los portales de algunos medios de
comunicación, la magnitud de los títulos y del escenario catástrofe que se presenta para la Argentina. Algunos portales y medios ya anuncian la emergencia nacional en este tema. Por lo tanto, como presidente del bloque de la mayoría y del oficialismo, deseo manifestar que nosotros estamos dispuestos a trabajar en lo concerniente al Instituto y en todo aquello que signifique un aporte constructivo, pero no vamos a plantear situaciones de catástrofe en el país que pueden llegar, incluso, a afectar a la Argentina misma, imposibilitando a nuestro país como destino y limitando nuestras posibilidades. Hay vastas zonas de la Argentina que no están afectadas por esta situación y que podrían quedar en una situación de inmovilidad económica o comercial si no actuamos con prudencia.

Nos preocupa la vida de la gente, pero también la de nuestro país. Por estos motivos, y por una cuestión de responsabilidad en el análisis —lo cual no quiere decir que no lo profundicemos, ni que no trabajemos sobre el tema—, pido que este asunto pase para la próxima sesión, a fin de que lo sigamos analizando con más detenimiento. Hoy no lo vamos a tratar, ni lo vamos a votar.

Hay un gran esfuerzo que se está llevando a cabo desde el gobierno nacional para controlar esta enfermedad. De acuerdo con el informe de ayer a la tarde del viceministro, el doctor Nadalich, los indicadores muestran un descenso de esta problemática. También hay un gran esfuerzo de la ministra, quien está recorriendo las zonas afectadas y trabajando con los gobernadores.

Reconozco una muy buena intención del Senado y de los senadores. No estoy
imputando ninguna mala fe. Creo que hay motivos profundos de preocupación. Pero pido un análisis más ponderado de toda la situación. No vaya a ser cosa que coloquemos a la Argentina en el mapa rojo del mundo y que suframos perjuicios muy grandes a raíz de esto, generando más desocupación y miseria, lo cual también es tributario de este tipo de epidemias.

Por lo tanto, asumiendo la responsabilidad y la representación política de mi bloque, pido la postergación de este tema.

Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador Lores. Queda anotado también para exponer luego el señor senador Sanz.

Sr. Horacio Lores (Neuquén-MPN). — Señor presidente: es cierto que nuestro país se ha visto conmovido en los últimos meses por la aparición de esta epidemia de dengue. Pero lo que debemos reconocer es que no deberíamos estar tan sorprendidos por lo que nos está pasando. Debemos tener en cuenta, para aventar justamente cualquier tipo de sorpresa que nos pueda imbuir en este momento, que la República Argentina presentaba todas las condiciones favorables para que el dengue se desarrollara. Y no sólo por problemas internos de nuestro país, que los hay y los vamos a explicar en forma breve, sino, fundamentalmente, por lo que está pasando en el mundo entero con esta enfermedad.

El dengue es una pandemia, es decir, es una epidemia que se está desplazando por distintos continentes, con un número de casos que va aumentando año a año. Así, está presente en Asia, en África y en América. Hay entre 50 y 100 millones de casos por año de dengue en el mundo y, aproximadamente, un millón de casos en América. Era una enfermedad que había desaparecido a principios del siglo XX y que resurgió en la década del '70, con epidemias que se registraron en América central. Es una enfermedad que no tiene relación directa con la calidad de los servicios asistenciales de salud. El ejemplo de esto es Cuba, que en 1981, teniendo un sistema de salud reconocido universalmente como excelente, con un componente de atención primaria de la salud que ha sido un ejemplo para el mundo entero, tuvo una epidemia feroz de dengue que infectó prácticamente a la mitad de la población y produjo 200 mil casos de dengue hemorrágico y una cantidad importante de muertos. Insisto: ello ocurrió, a pesar de que Cuba tenía muy buenos servicios de atención médica.

En el Perú, más precisamente, en la Amazonia peruana, hubo una epidemia de dengue en 1990 que produjo 250 mil casos. Había una huelga médica. Es decir que, prácticamente, la población no tuvo atención médica. Por radio se les pasaba la información sobre los cuidados que debían tener los pacientes y cooperaban instituciones de bien público como la Cruz Roja; sin embargo, se produjo un solo caso de muerte por dengue hemorrágico.

Evidentemente, es una epidemia que tiene una enorme magnitud en el mundo, es de muy baja vulnerabilidad. Pero no tenemos una vacuna, que sería la gran barrera para evitar que el dengue siga expandiéndose por el mundo. Como dicen los expertos, ojalá contemos con la vacuna dentro de 4 ó 5 años; se trataría de una medicación que requiere un componente tetravalente, porque hay cuatro serotipos que producen el dengue y es una enfermedad que produce una gran repercusión en la comunidad, a pesar de que hay muchas otras cosas que causan más mortalidad que el dengue, como las infecciones respiratorias, intestinales y las mismas epidemias de gripe, que generalmente tienen una tasa de letalidad más alta que la del dengue.

El hábito de fumar produce morbilidad y mortalidad, pero en cifras infinitamente superiores a las del dengue. El dengue produce una gran repercusión en la
comunidad, y este es uno de los factores que los programas de control de estas enfermedades deben tener en cuenta para considerarlas una verdadera prioridad de la salud pública.

En la República Argentina, el dengue había desaparecido en 1916 y reapareció
—creo— en Salta, en la localidad de Tartagal, en 1997. Desde entonces, se registraron casos de dengue en casi todas las provincias del Norte argentino en forma endémica, con un brote epidémico bastante fuerte que tuvo lugar en 2004. Por otro lado, estamos rodeados de países que tienen enormes epidemias de dengue, como el Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y otros, cuyas poblaciones emigran en gran porcentaje hacia la República Argentina, con una adaptación cada vez mayor del vector trasmisor del Aedes Aegypti a climas subtropicales, prácticamente hasta llegar ahora al Norte de la Patagonia; y no me extrañaría que dentro de poco tiempo, también, tengamos el mosquito allí, porque este año hizo más calor en el Neuquén y en Río Negro que en algunas provincias del Norte argentino.

De modo tal que todo esto hacía previsible para los epidemiólogos, para los expertos, que esto podía ocurrir en la República Argentina. Seguramente que cuando este brote epidémico comience a declinar dentro de poco tiempo, cuando haya una acumulación muy grande de personas inmunes a este serotipo, porque ya han sido infectadas, toda esta efervescencia que tenemos hoy en día en el país se va a ir atenuando también. Las que no se tienen que atenuar en esos períodos interepidémicos son las medidas de prevención. Lo importante en el dengue es la prevención.

— Murmullos en el recinto.

Sr. Presidente. — Silencio, por favor.

Sr. Lores. — Los servicios asistenciales llegan tarde. Atienden a las personas una vez que se han enfermado, una vez que ya han contraído la enfermedad. Lo que tenemos que hacer es trabajar intensamente para evitar que la gente se enferme. En ese sentido, estoy totalmente de acuerdo con las medidas contenidas en este proyecto que hoy se ha presentado para ser sancionado. Pero quiero señalar dos o tres cuestiones que me parecen esenciales.

En primer lugar, la Nación tiene que tomar el control firme de estos procesos
epidémicos, como ocurría en los tiempos de las grandes luchas sanitarias —en los tiempos de Ramón Carrillo; de Carlos Albarado, en el NOA—, donde ella era la que comandaba estos programas que no respetan fronteras, porque abarcan a distintas provincias del país, y requieren un esfuerzo coordinado y conducido desde la Nación.

Lo que pasó en nuestro país fue que los servicios de salud —en distintas épocas, pero fundamentalmente en la década del '90— fueron descentralizados hacia las provincias. Pero no se descentralizaron recursos en la misma proporción. Entonces, las provincias se ven agobiadas, en los últimos años por la enorme demanda de servicios de alta complejidad que, prácticamente, consumen el 90% de sus presupuestos de salud. Por lo tanto, queda muy poco dinero, muy pocos recursos para las actividades de prevención.

Creo que todo esto lo tenemos que tener en cuenta. Creo que la Nación debe retomar el manejo firme, constante, permanente de estas grandes luchas —como decíamos recién—, como se hizo en las décadas del '60, el '70, o el '80, contra la enfermedad de Chagas, la hidatidosis, la malaria, etcétera, obteniéndose excelentes resultados.

Me parece que esto es fundamental. Obviamente, tiene que haber una participación intensa y coordinada de las provincias, pero la Nación tiene que ser la que comande las acciones a llevar a cabo para el control de estas enfermedades.

Quiero agregar algo que vivimos cuando fuimos a Charata, y que se vive en
muchísimos lugares del país. No creo que vayamos a tener éxito —un éxito total por lo menos— para controlar esta endemia del dengue que va a quedar. Se dijo que el dengue llegó para quedarse y esto pasó hace ya doce años. No creo que tengamos éxito con las medidas de control simplemente por la participación de la gente, el “descacharrado”, etcétera, cuando tenemos una localidad como Charata, donde la gente tiene que ir a buscar agua a unos grifos públicos que funcionan una o dos horas por día, a la mañana y a la tarde.

A esa gente no se le puede pedir que tenga una intensa participación en el control de esas epidemias, cuando no tienen los elementos esenciales de saneamiento básico, de provisión de agua potable, de una vivienda digna e higiénica, que le permitan cuidar mejor este tipo de situaciones. Esa gente está agobiada por mil problemas, está rodeada de basura.

Entonces, dentro de este esfuerzo nacional —en el sentido de integración de todas las provincias con el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud de la Nación y de otros ministerios— tenemos que tener en cuenta todos estos factores si realmente queremos ponerle una barrera a esta enfermedad, que tiene un peso enorme y que presiona tremendamente sobre nuestro país. Creo que eso es esencial para controlarla.

Otra cosa que tenemos que expresar —y con esto termino, señor presidente— es que habitualmente se dice que el dengue clásico transcurre como una gripe fuerte, con intensos dolores musculares, artralgias, cefaleas, dolor retro-ocular, gran decaimiento, etcétera. Pero hay una diferencia fundamental con la gripe, que tenemos que tener muy en cuenta, por el gran riesgo que tienen las zonas donde el dengue se transforma en una endemia con picos periódicos de epidemia, y es que aquellos pacientes infectados quedan inmunizados contra el serotipo que le fue transmitido por la picadura del mosquito, en caso de ser reinfectado con otro serotipo del dengue, corren un serio riesgo de contraer el dengue hemorrágico.

Entonces, tenemos que tener cuidado con estas comparaciones porque no son cosas similares.

Insisto en el tema. Me parece que es fundamental que el gobierno nacional realice fuertes inversiones en materia de servicios de saneamiento básico y de provisión de agua potable, además de todas las acciones que se han mencionado a lo largo de esta sesión.

Sr. Presidente. — Senador Morales: ¿Usted quiere contestar respecto de lo que dijo el senador Pichetto?

Sr. Morales.- Sí, señor presidente, porque hay una cuestión previa que se ha planteado y que tiene que ver con que desde el bloque oficialista se pide la postergación de este tema.

Entonces, creo que eso hay que debatirlo primero; después se puede seguir con la lista de oradores, si usted me lo permite.

Sr. Presidente.- Cómo no.

Sr. Morales.- Hasta acá venimos compartiendo, logrando un gran consenso y se ha hecho un gran trabajo. Se ha trabajado con una gran responsabilidad y desde la Comisión de Salud se ha realizado un trabajo técnico impecable, con el monitoreo del representante de la Organización Panamericana de la Salud y con la participación de autoridades del propio Ministerio de Salud. En ese sentido, hemos aportado lo mucho o poco que se podía desde los distintos bloques y yo estoy seguro, señor presidente, de que todos los miembros del bloque oficialista quieren la ley. ¿Qué pasó? ¿Alguien desde afuera está viendo por televisión y ven en algún portal que un medio está diciendo cuestiones que son inexactas?

Todos los medios, desde hace por lo menos treinta o cuarenta días, están informando cada caso de dengue que aparece. ¿Se ha desbordado la situación en el país? ¿La aprobación de esta ley exacerba más el clima de preocupación que tiene la sociedad argentina?

Esta ley aporta una solución. Sería de una gran irresponsabilidad que no tratemos esta ley y yo estoy seguro de que todos los senadores oficialistas quieren que votemos esta iniciativa porque hubo un gran acuerdo, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que tenemos y en un momento muy difícil, donde todas las fuerzas políticas estamos preparándonos para una elección. No obstante, acá, en el Senado, estamos dando muestras de que podemos lograr acuerdos: oficialismo, gobierno y partidos de oposición, en un tema donde los argentinos están esperando que logremos acuerdo. Este es un tema en el que la sociedad argentina está pidiendo, a gritos, que se hagan las cosas que aquí establecemos con capacidad de respuesta.

Por eso hemos reivindicado al bloque oficialista y a la ministra de Salud. ¿O es que se la quiere cargar alguien o algún sector que tiene alguna interna con el Ministerio de Salud?

No podemos formar parte de eso: tenemos que ponernos por encima de todo. Es una irresponsabilidad no tratar este tema. Por eso nos parece que hay que abordar esta cuestión.

Conforme a lo dicho, le pido al presidente del bloque del Frente para la Victoria que revea el pedido que ha hecho, que tratemos este proyecto de ley. Va a haber media sanción.

Le proponemos que hagamos una conferencia de prensa y digamos lo que hay que decir, porque es cierto que ha habido y teníamos una disidencia porque algunos planteábamos la emergencia nacional, lo que podía exacerbar ánimos.

El texto de la ley habla de alerta epidemiológica nacional y emergencia sanitaria en las zonas o regiones en donde, por las características de hábitat y clima, pueda generarse la propagación de la enfermedad. Entonces, está muy claro el texto de la ley, que es responsable y no avanza más allá del clima de preocupación que ya tiene la sociedad argentina.

Hemos ponderado la actitud de la presidenta de la Comisión, que ha permitido que enriquezcamos un proyecto que ya tenía definido la Comisión de Salud del Senado.

En este sentido, cabe señalar que esa comisión se ha ido “a patear el país”, que acompañó a las autoridades de salud en todo el territorio nacional. Entonces, desde la oposición no estamos dispuestos a que alguien, en algún lugar, mirando televisión mande la contraorden, porque todos queremos acá el acuerdo, porque le hace bien al país. Esta ley es necesaria porque establece un marco, determina un mecanismo operativo de acciones que inexorablemente tienen que cumplirse para que nadie salga a decir que no se ha hecho tal o cual cosa en los gobiernos locales, provinciales y nacional.

Repito: les proponemos que hagamos una conferencia de prensa. Sancionemos la ley y vayamos a ella todos los bloques juntos. Hablemos a todos los medios y démosle el marco y el punto de la ley que se está aprobando acá. Convoquemos también a la responsabilidad de todos los comunicadores sociales que informen bien y que hagan las cosas como se tienen que hacer.

A su vez, exijamos la responsabilidad que tiene este Senado hoy a todos los
efectores y a todos los responsables.

Acá hay gente de todos los partidos, no de alguno en particular. Y que no aparezca eso de que cuando aparece una cámara aparece un cañito tirando humo, porque tiene que haber una campaña sistemática que se aplique en todos lados, en todo el territorio nacional.

Asimismo, dejemos de macanear con esta cuestión porque, de lo contrario, cuando aparezca un caso autóctono en la Capital vamos a tener que cerrarla y su gente no podrá viajar al Norte y viceversa. Esta es la situación: aparecen más casos y se está trabajando.

Desde la oposición no hemos dicho que el Ministerio de Salud no esté trabajando. Por el contrario, hemos reconocido la actitud, el funcionamiento y todo lo que está poniendo frente a esta situación. Aparecen más casos y se está trabajando. Desde la oposición no hemos dicho que el Ministerio no esté trabajando. Hemos reconocido la actitud y el funcionamiento y todo lo que está poniendo el Ministerio de Salud. No es un caso que hemos bajado a la arena política. Todos lo hemos manejado con altura, fundamentalmente el bloque oficialista.

Por eso es que les pedimos que no se dejen dar contraórdenes desde afuera. No ven el proceso fundamental de debate y consenso que se dio acá. Estamos logrando un acuerdo en un gran tema. Es el camino por el que tiene que caminar la sociedad argentina y es el que está reclamando la gente en este tema.

Estamos dispuestos a todo, incluso a ponernos al lado del presidente del bloque del Frente para la Victoria para que aclare los términos de la ley y nosotros respaldarlo, pero aprobemos la ley hoy, por favor.

Sr. Presidente. – Tiene la palabra el señor senador Pichetto.

Sr. Miguel Ángel Pichetto (Río Negro-Justicialista). – Señor presidente: yo hice una moción de orden, di los fundamentos. Además hice un reconocimiento expreso a la Comisión de Salud, al esfuerzo de los senadores, al rol que está teniendo el Ministerio de Salud, al trabajo comprometido que se está haciendo. Lo que mocioné concretamente es que se postergara el tratamiento hasta la próxima sesión. Creo que hay que hacer una tarea de esclarecimiento a la opinión pública. Fundamentalmente me preocupa la repercusión internacional. ¿Cómo se está traduciendo esta declaración del Senado con todo el esquema de buenas intenciones del proyecto?

Hay un montón de zonas del país que no están afectadas. Una declaración con
términos médicos, como “alerta epidemiológico para todo el país”, podría tener un impacto internacional que genere inconvenientes muy graves. Esta es mi preocupación y también del gobierno nacional, que está trabajando en el tema, y lo está haciendo con un gran esfuerzo.

Además, los indicadores —repito— no están subiendo, están bajando. La información que tenemos es que hay un fuerte control sobre la enfermedad. No creo conveniente el discurso de la dramatización.

Entonces, estamos pidiendo el aplazamiento de una semana para hacer un análisis más ponderado, prudente y equilibrado, que no significa tirar atrás lo que se hizo ni lo que se avanzó; significa ver de manera mucho más equilibrada cuáles son los términos de la ley que va a votar este Senado.

Por estas razones pido una suspensión del tratamiento. Es una moción de orden, que la pongo a consideración para que se vote.

Sr. Presidente. – Como es una moción de orden, tengo que someterla a votación.

Sr. Ernesto Sanz (Mendoza-UCR). – Pido que se vote mecánicamente.

Sr. Presidente. – Así se hará.

Sírvanse identificar las senadoras y senadores.

Sr. Mayans. – La moción es para que el proyecto vuelva a comisión.

Sr. Pichetto. – El voto afirmativo significa el aplazamiento...

Sr. Presidente. – El voto afirmativo significa el aplazamiento del tratamiento de la ley del dengue.

Se va a votar.

- Se practica la votación por medios electrónicos.

- Durante la votación:

Sra. Colombo. – Señor presidente: pido autorización para abstenerme porque no voy a formar parte de una votación que no tiene…

Sr. Presidente. – La senadora Colombo pide autorización para abstenerse.
Si la Cámara lo consiente…

- Asentimiento.

Sr. Presidente. – La senadora Colombo se abstiene.

Sr. Secretario (Estrada). – Se registran 29 votos afirmativos, 18 negativos y una abstención.

- El resultado de la votación surge del Acta N/… 19

Sr. Presidente. – Queda postergado el tratamiento para la próxima reunión. Pasamos al siguiente tema…

- Varios señores senadores hablan a la vez.

Sra. Colombo. – Señor presidente…

Sr. Morales. - ¡Es Kirchner que está viendo por televisión!

Sr. Presidente. – Silencio, por favor.

Sr. Morales. - ¡Es Néstor Kirchner que está viendo por televisión, que no le interesa…!

Sr. Presidente. – Silencio senador Morales, por favor.

Sr. Pichetto. – ¡Tenemos un gobierno, y no como ustedes…!

Sr. Presidente. – Pasamos al tema siguiente, por favor. (...)".

Fuente: Urgente 24.

Su voto: Nada

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