El coste 'real' de la atención sanitaria gratuita

España. Osakidetza publica las tarifas de los procesos sanitarios: Una consulta, 57 euros; un parto, 1.542; un trasplante de corazón, hasta 108.000; una cirugía mayor de un bebé de menos de 1,5 kilos, hasta 128.586 euros.
 
Los ciudadanos desconocen los costos de los distintos procesos sanitarios ya que el actual sistema público, gratuito y universal no obliga a pasar por caja cada vez que se acude a Osakidetza. No saben lo que cuesta cada una de las 145.504 operaciones que se realizan al año, o los 16 millones de consultas o las casi 2 millones de actuaciones en urgencias, por no mencionar cuestiones complejas como un trasplante de médula o una intervención quirúrgica a neonato.
 
Osakidetza acaba de publicar los precios de los procesos sanitarios de este año para poder cobrarlos a las mutuas por accidentes laborales, a los seguros por siniestros de circulación y a ciudadanos extranjeros. Es el llamado "Libro de Precios Públicos", un extenso catálogo de 160 páginas en el que están incluidos todos los actos sanitarios, pruebas complementarias y hospitalización con su correspondiente tarifa.
 
Desde la asociación por el derecho a la salud Osalde se comparte el criterio de publicar los precios públicos pero se alerta de una bolsa de fraude de mutuas y aseguradoras que no pagan a Osakidetza atenciones que realiza la sanidad pública y de facturas que emite el organismo sanitario a inmigrantes que en un primer momento no pueden demostrar que están empadronados en el País Vasco.
 
En numerosas ocasiones se ha defendido la necesidad de informar a los ciudadanos de lo que ha costado su estancia en un hospital o la consulta a la que ha acudido. Es lo que se llama «factura en la sombra», es decir, emitir la cuenta sabiendo que no se va a cobrar pero con el fin de que el usuario conozca lo que tendría que haber abonado por el servicio. Desde la asociación Osalde se critica esa posibilidad «ni siquiera como sistema pedagógico, es meter ruido en el sistema», afirma Juan Luis Uría. «Dicen que habría gente que se pensaría no ir tan alegremente a Urgencias, por ejemplo, pero hay un montón de estudios que demuestran que no tiene ese efecto disuasorio».
 
Para Uría, desde Osalde se apoya con claridad que Osakidetza cobre todas las asistencias que realicen a los accidentados en la carretera o en siniestros laborales, es decir, a los seguros de automóvil y a las mutuas de trabajo. «Que se emitan facturas claras, trasparentes y que todo el mundo sepa a qué atenerse y eso es lo que no hace Osakidetza, ahí hay una bolsa de fraude», añade. En este capítulo, Osalde incluye también a los turistas, cada vez más numerosos en Euskadi, cuyos viajes casi siempre están cubiertos por un seguro, y que cuando son atendidos en la sanidad pública deberían pagarlo.
 
Cada proceso tiene una tarifa y están detallados hasta el mínimo detalle en el Libro de Precios Públicos. Si empezamos por los más habituales y básicos, las consultas, una en atención primaria, cuesta 57 euros, mientras que si es a domicilio sube a 79 y si se trata de la consulta de un especialista serán 206 euros, que se incrementará a 335 si durante la misma el médico pide la realización de alguna prueba complementaria.
 
En hospitalización, los costes de pasar un día internado es de 906 euros y se disparan hasta los más de 1.670 si se produce en una unidad especializada (UCI, grandes quemados, vigilancia cardiológica o servicio de reanimación). Si el ingreso es en cuidados paliativos el coste se queda en 274 euros, mientras que si se trata de hospitalización a domicilio se reduce a 239 euros.
 
Entre los procesos más costosos están los trasplantes. Si el enfermo se enfrenta a uno de médula ósea, la factura oscilará entre los casi 23.000 euros en los casos más sencillos y los más de 102.000 para los más complejos, los definidos como nivel 4. Para un trasplante de corazón o pulmón, el coste va de los 46.100 a los más de 108.000 euros. Más baratos son los de riñón, que oscilan entre los casi 32.000 y los cerca de 67.000 euros, cifras similares a las de sustitución del páncreas.
 
Una operación de apendicitis está tarifada entre 4.000 y 19.000 euros, prácticamente lo mismo que una sustitución de articulación de cadera. El tratamiento de una leucemia puede llegar a los 37.000 euros. Mucho más caros salen los tratamientos de las quemaduras extensas de tercer grado con injertos de piel, que suponen casi 91.000 euros.
 
En el ámbito del corazón la oscilación de precios es muy amplia, ya que mientras la colocación de un marcapasos se factura a poco más de 24.100 euros en los casos más complicados, la implantación de un desfibrilador cardiaco puede llegar a más de 107.000 euros. La actuación sobre un infarto agudo de miocardio ronda los 11.700 euros y y un procedimiento sobre válvulas cardiacas con o sin cateterismo oscila entre los casi 21.000 y los 52.000 euros.
 
Por un parto normal se tarifan 1.541euros, pero si se debe practicar una cesárea el coste se puede disparar hasta los 14.408 euros en los casos más complejos. Los cuidados posteriores en neonatos con complicaciones se cobran a más de 47.000 euros y se encarecen muchísimo las intervenciones cuando el bebé no llega a 1,5 kilos y se le debe realizar una cirugía mayor: entre casi 34.000 y 128.566 euros.
 
A cualquier intervención quirúrgica que se realice utilizando el robot Da Vinci, el moderno aparato que utiliza tres brazos y permite al cirujano operar desde una butaca visualizando la zona a través de una pantalla, Osakidetza le suma otros 3.302 euros en concepto de «material fungible».
 
Fuente: elmundo.es 25/3/2019
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