Día del Médico Rural: recorre 1.258 km todos los meses para ayudar a los niños en Santiago del Estero

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

 

Historias que inspiran.
En uno de sus viajes a Pampa de los Guanacos, en Santiago del Estero, Lucía Lago conoció a Hugo, un niño de cinco años que, sin aparente explicación, había dejado de caminar. Lucía es pediatra y llegó a este pueblo ubicado a 386 kilómetros de la capital santiagueña para atender a muchos chicos de la zona que no tienen acceso a la salud. Huguito -como ella lo llama-, entró al centro médico en silla de ruedas. Alicia, su mamá, le contó que un mes atrás se había caído de la bicicleta y que hacía dos días tenía una fiebre muy alta. Si no fuese porque Lucía es una de las tantas médicas rurales que recorre la Argentina, la historia de este pequeño sería distinta.
 
"El hospital funciona gracias al esfuerzo de los médicos locales, pero hay niños que no ven a un pediatra hasta los 10 años", expresa la médica. 
 
Lucía tiene 30 años y es pediatra en Buenos Aires. Desde septiembre de 2016, viaja una semana por mes como voluntaria a las regiones más vulnerables de Santiago del Estero y Chaco con Haciendo Camino, organización que cuenta con centros de prevención y recuperación infantil, además de acompañar a mujeres durante el embarazo. En cada uno de sus viajes, atiende entre 15 y 20 chicos por día. "Lo ideal sería que no tuviese que ir hasta allá a atender, sino que estas personas tengan acceso a un sistema de salud adecuado", afirma, y agrega: "Pero siempre hay algo más que uno puede hacer".
 
Hace dos años, recién recibida, la joven decidió hacer una residencia de un mes en El Impenetrable chaqueño y otra por tres meses, en Cuba. "Después de esos viajes pude ver un panorama de cómo debía ser y cómo era la realidad de la salud pública en nuestro país; no tenemos un sistema igualitario", reflexiona.
 
En el Día del Médico Rural, se busca conmemorar y reconocer el trabajo de miles de profesionales de la salud que viajan o residen en las zonas más aisladas y pobres del país, donde el acceso a la salud es muy difícil. Se estableció esta fecha en 2001 en reconocimiento al médico santafesino Esteban Laureano Maradona, quien dedicó su vida a trabajar en comunidades originarias del noreste argentino.
 
 "Ojalá algún día se puedan cambiar las políticas en salud para que la gente tenga un acceso igualitario a ese derecho", desea Lucía. "Ojalá algún día se puedan cambiar las políticas en salud para que la gente tenga un acceso igualitario a ese derecho", desea Lucía. Fuente: LA NACION - Crédito: Leandro Zurita OZ Producciones
Lucía, al igual que la mayoría de quienes deciden realizar esta valiosa tarea, enfrenta muchas dificultades. No solo puede llegar a tardar hasta 27 horas en llegar a estos parajes, sino que, además, ella debe encargarse de llevar todos los insumos médicos necesarios. "La infraestructura está, pero hay pocos profesionales y nada de equipamiento. En Pampa de los Guanacos, por ejemplo, hay solo tres médicos para casi 6.000 habitantes", señala. Por esto, siempre que vuelve, la pediatra intenta convocar a más voluntarios que quieran sumarse. "A pesar de que es difícil la organización del viaje, historias como la de Huguito son las que te hacen querer volver", asegura.
 
Hasta ese 5 de diciembre de 2017 en que Lucía llegó a Pampa de los Guanacos, Hugo solo había sido revisado por un médico clínico. Después de ver que los exámenes del niño no eran normales, la pediatra confirmó que no existía otra opción más que internarlo. "Los médicos encontraron una lesión cerca de la columna, creen generada a partir de su caída de la bicicleta", sostiene. Tan solo 14 días después de que Lucía lo conociera, lo operaron en un centro especializado en la ciudad de Santiago del Estero, y hoy, el niño está en recuperación y pudo volver a caminar. "Este es un caso muy positivo, pero yo veo a muchos chicos que hasta los 10 años nunca habían sido atendidos por un pediatra", afirma.
 
Además de Pampa de los Guanacos, ella también visita Monte Quemado y Taco Pozo, en Chaco. Ambos parajes quedan también a más de 300 kilómetros de la capital chaqueña, único lugar a donde la gente puede viajar para recibir atención especializada. "Nosotros desde Buenos Aires desconocemos esa realidad, pero cuando te acercás descubrís mucha vulnerabilidad y abandono. Las madres deben viajar cuatro horas con sus hijos para que pueda verlos un pediatra", explica.
 
"Yo deseo que todos los días un pediatra elija estar en estos lugares donde llegan muy pocos médicos para poder detectar las cosas a tiempo y acompañarlos", concluye, esperanzada, Lucía.
 
 
Por: Victoria Mortimer
 
Fuente: lanacion.com.ar 4/7/2018
Su voto: Nada

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.