Aprender de los errores: qué nos dejó la Gripe A por no actuar a tiempo en 2009

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

 

Hace unos años, la falta de reacción y acción ante lo que se veía venir desde el hemisferio Norte tuvo costos altísimos: muchísimas vidas, centros de salud y profesionales desbordados, costos millonarios. Alejandro Risso Vázquez repasa aquella triste experiencia para que no se repita, ante señales claras de un invierno que viene duro.
POR ALEJANDRO RISSO VAZQUEZ
El surgimiento de la pandemia de Influenza H1N1, que se inició en marzo de 2009 en México y rápidamente se diseminó por varios países del mundo, puso a las sociedades y a los sistemas de salud nuevamente frente al desafío de accionar coordinadamente ante un nuevo agente amenazante para evitar su propagación. Fue una dura lección que los argentinos no deberíamos olvidar ante diferentes alertas que están empezando a sonar con fuerza en las últimas semanas: no sólo preocupa la intensidad y el impacto que tuvo la gripe en el hemisferio Norte en 2017/2018 -algo que “probaremos” por estos sures en algunas semanas-, sino que los principales expertos de todo el planeta advierten que habra otra pandemia de gripe en los próximos años.
 
Por todo ésto, es clave recuperar y recordar lo que pasó en Argentina en aquel invierno del 2009. Porque la experiencia en nuestro país dejó un recuerdo por demás de amargo.
 
Argentina y las pandemias
Argentina se ha enfrentado a varias epidemias en su historia, en donde la falta de acción rápida y coordinada mostró su máxima expresión en la de la Fiebre Amarilla, que fue allá por 1871 y llegó a cobrarse la vida de 563 personas en un sólo día (el 10 de abril de ese año).
 
En base a la experiencia y evidencia histórica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatiza que el control de las epidemias radica en el accionar temprano de las políticas sanitarias preventivas, llevadas a cabo por la misma sociedad que, en forma coordinada y con Directivas del Ministerio de Salud, deben ser llevadas a cabo para que la propagación sea menor a la esperada.
 
 
 
Aconsejan empezar a vacunar contra la gripe ante un invierno con muchos muertos en el hemisferio norte
 
Aquel 2009, la primera noticia sobre gripe A en la Argentina se conoció entre el 25 y 26 de abril. De ahí en más, y ya entrada la primera semana de mayo, se hacía más frecuente la atención de pacientes son síntomas gripales en todos los niveles de atención de salud. Los casos se multiplicaban y pasaban la segunda y la tercera semana de mayo sin que el Ministerio de Salud registrara o hiciera referencia alguna a lo que ocurría en el sistema sanitario. Solo reportaba la expansión del virus H1N1 por el mundo, pero sin hacerse eco ni accionar sobre la situación que estaba atravesando la Argentina. Se decía que se trataba de casos de contagio de personas que habían viajado al exterior, pero no era así.
 
La situación se agravó y comenzó el cierre de colegios en zona norte de Ciudad de Buenos Aires y Conurbano bonaerense.
 
Hubo polémica, debates… Autoridades y expertos discutían cuál era la medida adecuada ante lo que a todas luces era una “pandemia de gripe porcina”. ¿Había que cerrar escuelas? ¿Suspender viajes de egresados? La primera medida que resolvieron las autoridades fue cerrar sólo escuelas con casos confirmados
 
Tarde, muy tarde, llegaron las medidas llevadas a cabo por la ministra de salud Graciela Ocaña, que era licenciada en Ciencias Políticas y estaba ocupando un cargo que superaba ampliamente su “expertise”. Recién el 12 de junio de 2009 se produjo la declaración de la pandemia por la OMS y nos golpeó la dura noticia de la primera muerte por Gripe A en el país: una beba prematura de 3 meses en el Hospital Posadas. Ya la epidemia no se podía contener.
 
La situación era “severa”, con el consecuente incremento de consultas médicas y colapso del sistema sanitario. Hubo que llegar hasta allí para que el día 29 de junio de 2009 -tarde. muy tarde- se declarara la Emergencia Sanitaria en la Argentina.
 
 
 
11 claves para entender y prevenir la Gripe A
 
Recién entonces, en última semana de junio, los principales diarios empezaron a reflejar una situación de gravedad, que hicieron ver a cada integrante de la sociedad que estaba amenazado:
 
No había camas disponibles en las salas comunes ni en terapia intensiva.
Había una masiva diseminación de la enfermedad por todo el país.
Brasil recomendaba no viajar a la Argentina.
La declaración de emergencia no implicaba el cierre sistematico de espacios públicos donde se agolparan gran cantidad de personas (como escuelas, shopping y lugares públicos), sino la reestructuración de las medidas que se llevarían a cabo para combatir esta epidemia.
 
Con 1.500 personas con gripe A confirmada y 28 muertos al 30 de junio de 2009 en el país, que se sumó a uno de los peores brotes de dengue, Ocaña dejó el cargo, renunciando, convirtiéndose en la primera víctima política en el país por la epidemia Gripe A/H1N1 y Dengue. Fue algo esperable por la situación sanitaria que se vivía.
 
Por impericia, negligencia, un funcionario sin conocimientos sanitarios ponía a la Argentina en el tercer lugar en el ránking de víctimas fatales por Gripe A/H1N1
 
Al 30 de agosto de 2009, la Argentina tenía 465 muertos por gripe A, según los datos del Ministerio de Salud, con un total de 8.300 infectados en 20 provincias del país. La Rioja, Catamarca, Tierra del Fuego y Formosa no reportan fallecidos confirmados.
 
Los números duelen y enojan porque muchas muertes e infecciones se podrían haber evitado. Protagonizamos esta triste estadística porque no se actuó con rapidez ni se estuvo a la altura de las circunstancias. Las decisiones se tomaron tarde, cuando ya había pasado el pico de Gripe A/H1N1, y las consecuencias fueron terribles
 
Hubo errores locales y hubo falta de políticas uniformes en todo el hemisferio Sur, responsabilidad de la OPS y la OMS, entre otros.
 
Después de la importante baja de infectados registrada durante las últimas semanas, especialistas consultados por La Nación analizaron cómo actuó el sistema de salud durante el brote más intenso de la enfermedad.
 
Entre médicos y pacientes: cómo te atiende alguien que está quemado
 
Escribía Iván Ruiz: “La demora en la suspensión de clases, la falta de políticas universales y las deficiencias comunicacionales fueron señalados como los principales motivos que incrementaron la cantidad de fallecimientos“, subrayaba, expresando la opinión de diferentes expertos.
 
¿Qué se hizo mal frente al virus H1N1? “No se actuó con rapidez. Las decisiones se tomaron tarde, cuando ya había pasado el pico del problema”, aseguró Enrique Casanueva, jefe de Infectología Infantil del hospital Austral, y agregó que el receso escolar anticipado generó un “impacto positivo” en la sociedad, pero que debería haberse implementado antes.
 
El infectólogo Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, también hizo referencia a la tardía toma de decisiones. “Si se hubieran cerrado las escuelas dos semanas antes, se hubiese retrasado el brote y la enfermedad se hubiera corrido más sobre la primavera, que era algo importante”.
 
Los primeros casos de gripe A en Buenos Aires estuvieron ligados a los escolares. Por ese motivo, los establecimientos educativos Fray Mamerto Esquiú, de Belgrano; la Escuela del Caminante, en Palermo, y los colegios Del Pilar y North Hills, de la localidad bonaerense de Pilar, cerraron sus puertas el 25 de mayo, como medida preventiva, tras detectarse casos de gripe A.
 
“El chico de edad escolar es el gran diseminador del virus”, sostuvo López, y resaltó las repercusiones positivas que generó el adelanto de las vacaciones. “Fue un shock para la gente. Desde ahí, se tomaron mayores medidas de prevención, como no asistir a lugares públicos e incrementar la higiene personal. Esa medida generó un efecto dominó”.
 
 
 
Salud y pobreza: las “enfermedades” que los médicos no pueden curar
 
En la misma línea, Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del Cemic, confirmó que el número de contagios sufrió un fuerte descenso luego del adelanto de las vacaciones. “En junio, cuando se suspendieron las clases en algunos colegios, hubo una propuesta para ingresar en un receso escolar total, pero finalmente no se adoptó”. Y admitió que “posiblemente esa medida hubiese generado un impacto positivo”.
 
Otro efecto externo fue que la Gripe A había llegado en invierno, el clima más propicio para el contagio. Y, por último, hubo una falta de políticas de salud uniformes para tratar a los pacientes con síntomas de gripe A, hecho que fue ampliamente destacado por especialistas en terapia intensiva, neumólogos, clínicos e infectologos de todo el país, para el tratamiento de la pandemia.
 
La vacuna antigripal 2018 tendrá variaciones a partir de lo ocurrido en Estados Unidos y en Europa. Uruguay y Chile adelantaron sus campañas y ya están concientizando a la población. En Argentina, todavía no hay novedades
 
Expertos mundiales alertan sobre el riesgo de una pandemia en los próximos años. Están sonando las alarmas… ¿Las escuchamos y aprendemos de los errores y volvemos a lamentar los peores escenarios? Muchos médicos argentinos pedimos a las autoridades y funcionarios que estén a la altura. La pandemia de Gripe A del 2009 dejó mucho más que sinsabores. Tenemos la oportunidad de que no se repita.
 
Alejandro Risso Vazquez. Médico especialista en Medicina interna y Terapia Intensiva. Maestrando en Economia y Gestion de la Salud.
 
 
Fuente: buenavibra.es 18/3/2018
 
Su voto: Nada