Es mendocino uno de los médicos que se oponen al aumento de sueldo en Canadá

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Alejandro Gisbert es cardiólogo y reside en Quebec hace más de 15 años.
Dice que viven bien con lo que ganan y que ese dinero debería redistribuirse mejor en el sistema de salud.
El caso llamó la atención mundial y no es para menos. Se trata de los médicos canadienses que se expresaron en contra de recibir un aumento de sueldo, asegurando que ya cobran lo suficiente para vivir bien. Dentro de ese grupo se encuentra Alejandro Gisbert, un cardiólogo mendocino que hace más de 15 años vive en Quebec, y que considera que el dinero debería redistribuirse mejor dentro del sistema de salud de ese país.
 
En Canadá la medicina es pública en el sentido más amplio de la palabra. No existen las obras sociales, y en los hospitales ricos y pobres comparten habitaciones porque no hay exclusividades. 
 
Ese sistema funciona bien. Sin embargo, según Gisbert, hay una mala distribución que hace, por un lado, que los enfermeros o el personal no médico cobren menos y tengan que trabajar horas suplementarias obligatorias y, por otro, que la atención sea ágil para las urgencias o internaciones, pero lenta para quienes deben atenderse externamente, como, por ejemplo, alguien que necesite una resonancia por una molestia en la rodilla.
 
"En los últimos 8 años se ha incrementado casi 50% el salario de los médicos, que ganamos bien incluso sin este nuevo aumento del 1,5% que quieren otorgar. Sin embargo, el personal no médico advierte de que para ellos las condiciones se deterioran, porque trabajan más por la misma plata, y nos ven a nosotros que ganamos mucho más", explicó Gisbert.
 
Por ese motivo, agregó el cardiólogo, hay una porción de médicos, unos 300 especialistas y 150 estudiantes de medicina, que han firmado una carta en la que dicen que para que el régimen público funcione bien el aumento acordado no debe ir para ellos sino para enfermeros y el resto del sistema de salud, para facilitar el acceso y que haya menos espera.
 
"Mi postura es la de esos médicos que no quieren el aumento, pero hay extremos. Hay quienes quieren ser más papistas que el Papa y dicen que deberían, incluso, bajarnos el sueldo. Yo creo que no deberíamos aceptar ese aumento, pero tampoco que bajen los sueldos, sino que ese aumento lo redistribuyan dentro del sistema", dijo Gisbert.
 
Así funciona el sistema
En Canadá, los médicos no cobran un sueldo fijo, sino que son trabajadores autónomos que cobran por acto. Es decir, cada cosa que haga el médico, como puede ser en el caso de Gisbert atender a un paciente, hacer un eco cardíaco o colocar un holter, es lo que le pagan a fin de mes. 
 
Cada uno de esos actos está tarifado y si un médico gana más o menos que otro es porque trabajó más o menos. De todas formas, en promedio el salario alcanza los 550 mil dólares canadienses al año.
"Acá no existe que haya un médico reputado que cobre lo que quiera y que la gente lo pague por el nombre. Acá el precio es el precio, en cualquier lugar. La única diferencia que hay es por región, por ejemplo yo cobro 7% por trabajar más alejado, a 120km de la ciudad".
 
Vio la oportunidad y se quedó
Gisbert estudió medicina en Mendoza y realizó la residencia en Cardiología en Mar del Plata. Corría el 2001 y debía tomar una decisión entre volver a Mendoza o irse al exterior para seguir formándose para regresar. 
 
Aunque tenía ese dilema, un rechazo en la aplicación para ingresar a un hospital local le marcó el camino y, junto con su mujer y sus dos hijos (ahora tiene tres), emprendieron viaje a Canadá, donde hizo su fellowship (posdoctorado).
 
"Canadá atraviesa etapas y hubo momentos donde sobraron médicos y el Gobierno incluso ofreció plata para retirarse. En 2001, en cambio, faltaban, y en 2003, cuando estaba para volverme a Mendoza, me tentaron para quedarme acá, tuve que rechazar trabajos y elegir entre las propuestas. Vi una ventana abierta, entré y ya no volví a salir", cerró Gisbert.
 
Fuente: diariouno.com.ar 16/3/2018
 
 
 
 
 
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